El sector privado está conformado en un 99% por micro, pequeñas y medianas empresas.
El sector privado está conformado en un 99% por micro, pequeñas y medianas empresas. | Fuente: Andina

En el 2021 más de 8 millones y medio de peruanos estuvieron subempleados, según cifras del INEI. Esto quiere decir que, de cada 100 personas, 25 recibieron ingresos por debajo del sueldo mínimo o trabajaron menos horas de las que desearon por no encontrar ofertas laborales.

La situación del subempleo en nuestro país viene de larga data; sin embargo, se ha agudizado con la pandemia. ¿Qué políticas públicas podrían implementarse para reducirlo progresivamente? Christian Sánchez Reyes, abogado laboralista y exministro de Trabajo y Promoción del Empleo, explicó a RPP las causas de esta problemática y las medidas a tomar para su gradual erradicación.

¿Por qué generamos poco empleo decente?

Los altos índices de subempleo responden a la baja productividad de nuestra economía, que en el sector privado está conformada en un 99% por micro, pequeñas y medianas empresas, donde la tasa de formalidad es bajísima, detalla Sánchez. “Aunque existe un régimen formal especial para las microempresas, su porcentaje de informalidad laboral sigue siendo de 90%”.

En ese sentido, las actividades en las que hay mayor informalidad es donde existen mayores indicadores de subempleo: “La manufactura, el comercio, el servicio y la actividad hotelera son actividades que generan mucho empleo en el Perú, pero generan empleo no decente, empleo sin derechos, empleo no formal, trabajadores y trabajadoras fuera de planilla”, explica el especialista.

Aunque existe un régimen formal especial para las microempresas, su porcentaje de informalidad laboral sigue siendo de 90%, señala el especialista.
Aunque existe un régimen formal especial para las microempresas, su porcentaje de informalidad laboral sigue siendo de 90%, señala el especialista. | Fuente: Andina

“Estamos en una situación bastante preocupante, donde tienes a más de la mitad de asalariados en situación de informalidad, y donde tres cuartas partes de los que están en situación de formalidad en la planilla electrónica tienen contratos a plazo fijo, sin estabilidad laboral”, destaca. Por ello, considera que los indicadores de empleo adecuado del INEI no retratan la verdadera gravedad del problema.

“Para tener una idea de cuál es el trabajo que se requiere crear, producir y generar, el criterio de horas trabajadas o el ingreso mínimo referencial son criterios insuficientes, porque no exploran si tienes estabilidad, si tienes contrato a plazo fijo, si tienes acceso a la sindicalización, si estás cubierto por un convenio colectivo, si tienes seguridad social y salud adecuada, o si estás en situación de formalidad”, detalla.

El exministro de Trabajo considera además que se trata de una problemática multicausal, y que, si bien es necesario realizar ajustes en la legislación laboral, también deben entrar en el debate los derechos de los trabajadores. “Los derechos no pueden ser vistos como sobrecostos. La economía tiene que crecer, se tienen que generar más empleos de calidad, pero con derechos. Los derechos no se oponen al progreso económico”, subraya.

Los niveles de subempleo en nuestra capital superan el millón y medio de personas, y más de un millón de estos trabajos corresponden a mujeres.
Los niveles de subempleo en nuestra capital superan el millón y medio de personas, y más de un millón de estos trabajos corresponden a mujeres. | Fuente: Andina

Formación y capacitación de los recursos humanos

La ruta para fomentar empleos decentes empieza con fortalecer el sistema educativo, promover programas de capacitación laboral, así como también prestar especial atención en los grupos más vulnerables, con políticas que tengan enfoques específicos para ellos, explica el experto. Y para ello se requiere de una reforma tributaria que permita que, de verdad, se materialicen estos cambios.

“Hay que hacer un conjunto de políticas coherentes, mejorar el sistema de protección social, hay que formar y capacitar a los recursos humanos. ¿Y cómo se hace? Con impuestos. De los impuestos se financian los grandes programas de formación de los recursos humanos de un país, conducidos por un Ministerio del Trabajo fuerte, con un adecuado financiamiento”, enfatiza.

Según el INEI, durante el primer trimestre del 2022, solo en Lima, la población femenina subempleada por ingresos , es decir, las mujeres que recibieron ingresos menores al sueldo mínimo, se incrementaron en 29,6%, en comparación con el mismo periodo del año 2021. Por el contrario, en los hombres se registró una disminución del 3,5%. Los niveles de subempleo en nuestra capital superan el millón y medio de personas, y más de un millón de estos trabajos corresponden a mujeres 

“Se requiere de políticas para grupos vulnerables, jóvenes y mujeres. Se requieren instrumentos normativos para fomentar la creación de empleo decente con beneficios e incentivos tributarios para quien convierte trabajadores temporales en indeterminados, por ejemplo”, explica Sánchez Reyes.

En un país donde el promedio de ingresos de los trabajadores formales es de 2,300 soles, de acuerdo con la Planilla Electrónica del MTPE, la creación de políticas económicas coherentes, con un enfoque en el respeto de los derechos de los trabajadores, es la clave para la generación de empleo decente, remarca.