“Nosotros no competimos en cantidad sino en calidad, tenemos el cacao más fino del mundo”, afirma Juan de la Cruz Rivera un agricultor que cambió la forma de pensar de todo un pueblo gracias a la producción del manjar de los dioses, el cacao blanco”, fruto cultivado en la comunidad César Vallejo de Palo Blanco en Piura.

“Se le llama manjar de los dioses porque los incas tuvieron el orgullo y la satisfacción de degustar el chocolate. Según los cronistas españoles, cuando llegan al Perú encuentran que ellos ya tomaban la famosa agua amarga del cacao”, agregó el productor de cacao.

Juan de la Cruz nos comenta que tiempo después de tener este legado entre sus manos, descubrió lo que significaba. “Yo no sabía el material genético que tenía, porque no había investigación científica. A partir del año 2008 y gracias a un proyecto financiado por una ONG francesa y ejecutado por la Central Piurana de Cafetaleros (CEPICAFÉ), llega a descubrirse que Piura representa un potencial cacaotero muy importante e interesante”, manifestó.

Martín Domínguez, ingeniero de CEPICAFÉ, contó cómo la vida de los agricultores fue cambiando poco a poco. “Han revalorado su identidad como productores de cacao, ahora son reconocidos y reciben visitas muy importantes de especialistas en chocaloterías que les dan reconocimientos y una valoración muy especial”, indicó el especialista.

El productor Miguel Rivera, contó cómo su vida y la de su familia cambiaron por completo. “Nuestra situación mejoró, tengo a mí hija en la universidad que es todo mi futuro, a mí hijo en un colegio particular y mi pequeñita que siempre me acompaña en mis labores”, señaló.

Todo comienzo es difícil, por eso Juan recuerda con nostalgia el duro camino que emprendió sin perder nunca la esperanza de mejorar su comunidad. “No me preocupo del mañana sino del presente, pero el presente lo vivo intensamente con la satisfacción que la actividad realizada beneficia a los demás”, dijo emotivamente.

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