La falta de jurado demora el comienzo del juicio por el atentado de Boston

El problema es la dificultad de encontrar entre 1.200 personas a 12 miembros del jurado favorables a la pena de muerte", prohibida desde 1980 en el estado de Massachusetts.
EFE

La dificultad de elegir un jurado dispuesto a considerar la pena de muerte para juzgar al acusado por el atentado en el maratón de Boston (EE.UU.) de 2013, Dzhokhar Tsarnaev, ha retrasado el inicio del juicio, previsto para finales de enero.

Uno tras otro, los candidatos a formar parte del jurado han sido vetados por la acusación o la defensa del joven de 21 años acusado del peor atentado en suelo estadounidense desde los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, que presuntamente perpetró junto a su hermano Tamerlán, fallecido en la persecución policial.

Expertos entrevistados por Efe coinciden en la dificultad de encontrar, entre las 1.200 personas preseleccionadas, 12 miembros del jurado y 6 suplentes "favorables a la pena de muerte", prohibida desde 1980 en el estado de Massachusetts, pero que, en este caso, podría aplicarse debido a que Tsarnaev enfrenta cargos federales.

Sin embargo, la pena capital es impopular en Boston, donde el 57 % de los vecinos prefieren que Tsarnaev sea condenado a cadena perpetua, antes que ejecutado, opción que respalda el 33 % de los ciudadanos, según una encuesta del diario "Boston Globe".

"Hay que buscar el término medio. Los candidatos que se oponen a la pena de muerte son automáticamente descartados y los que dicen que aplicarían la pena de muerte en cualquier caso también quedan fuera", explicó a Efe el profesor de Derecho de la Universidad del Noreste de Boston Daniel Medwed.

La parte acusatoria teme que los miembros del jurado tengan reparos en declarar culpable a Tsarnaev, sabiendo que su decisión lo empujaría al corredor de la muerte, y, por eso, "cuando se elige es importante ser lo más descriptivo posible", dijo George Vien, fiscal durante 24 años.

Vien y su equipo consiguieron la primera condena a muerte en Massachusetts en 2003 y, para leer la mente de los candidatos a jurado, describieron con todo lujo de detalles lo que podría ocurrirle a Gary Lee Sampson si, como ocurrió, era condenado a la pena capital por robar y asesinar a tres personas.

La descripción de la inyección letal permitió a los fiscales acelerar el proceso de elección del jurado, que se alargó un mes.

Pero, el caso de Tsarnaev es más complejo por la repercusión del atentado y la posterior persecución, que se saldó con cuatro fallecidos, 260 personas heridas, 17 de ellas con serias amputaciones, en una ciudad que los fiscales consideran "víctima de la masacre".

Encontrar un jurado neutral es tan difícil como encontrar uno favorable a la pena de muerte.

E igual de difícil es detectar a aquellos que solo quieren formar parte del jurado para amasar fama, captar el interés mediático o participar en un juicio que será recordado por décadas en Boston, según ambos expertos.

"Todas las partes en el caso están muy preocupadas por los jurados pícaros o sigilosos" que tratan de mentir o esconder sus verdaderas intenciones durante el interrogatorio, apuntó Medwed.

El profesor de Derecho teme que, después de tantos filtros, el jurado no represente a la comunidad de Massachusetts y que solo varones blancos, más favorables a la pena capital, se sienten en el estrado frente a Tsarnaev, nacido en la región rusa de Daguestán pero con ciudadanía estadounidense.

Aunque la elección del jurado está siendo larga, más largo se prevé el proceso posterior.

Si Tsarnaev, acusado de 30 delitos, es declarado culpable en esta primera fase del juicio, se abrirá un segundo capítulo, el de sentencia, en el que el mismo tribunal decidirá si es condenado a cadena perpetua o pena de muerte.

"Si es condenado a muerte anticipo muchos años de recursos", afirmó Medwed.

Ese experto cree que Boston se tambaleará sobre el recuerdo de los atentados "durante los próximos 20 años, cada vez que la defensa de Tsarnaev recurra contra la pena capital", mientras él espera en el corredor de la muerte.

EFE