Secuestros y desapariciones acechan pueblo olvidado de México

Cuencamé es un pueblo en el estado de Durango (norte de México), ubicado en la ruta del narcotráfico, que desde el 2009 registra 200 casos de desaparecidos.
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Varios hombres armados "llegaron en la madrugada, cuando estaban dormidos, y se llevaron a mis hermanos" en Cuencamé, un pueblo en el estado de Durango (norte), narra José Esparza, quien desde 2009 documentó 200 casos de desaparecidos en la zona sin lograr que se aclaren.

Esparza habla por teléfono desde su lugar de residencia en San Antonio (Texas) porque en Durango, ubicado en la ruta del narcotráfico que une la costa del Pacífico con la frontera con Estados Unidos, el tema de las desapariciones parece estar condenado a un mutismo que ni las autoridades se muestran dispuestas a romper.

En la capital estatal, del mismo nombre, han aparecido desde abril seis fosas comunes con -hasta ahora- 218 cadáveres contabilizados. Es el mayor hallazgo de este tipo en México.

La búsqueda de cadáveres y fosas podría extenderse a otros municipios incluido Cuencamé dijo el subsecretario de Seguridad Pública de Durango, Juan Rosales, en conferencia de prensa. Las denuncias de desaparecidos se han multiplicado en todo México.

Según la estatal Comisión Nacional de Derechos Humanos, 5.397 quejas se registraron desde diciembre de 2006 cuando el gobierno lanzó una ofensiva militarizada contra el narcotráfico que deja 37.000 muertos.

El día del secuestro, la madre de los Esparza trató de refugiarse con ocho nietos en la sede de la policía municipal, pero el jefe de la corporación les cerró las puertas por temor.

Un mes después también él fue secuestrado, recordó José Esparza. Los secuestros de sus tres hermanos, dos hombres de 34 y 38 años y una mujer de 32 plagiados junto con un trabajador, fueron los primeros reportados en enero de 2009 en Cuencamé, de 33.000 habitantes y ubicado a las orillas de una represa.

"Desde entonces cada viernes venían por más personas del pueblo", hasta que en diciembre de 2009 aparecieron varios policías decapitados en la plaza principal, y desde "entonces pararon", recuerda en el diálogo con AFP.

Grupos de derechos humanos han anunciado en varias oportunidades la existencia de policías municipales vinculados al crimen organizado. La fiscalía de Durango se deslindó del caso de alegando que por tratarse de acciones del crimen organizado le compete a la Procuraduría General de la República.

Esta, por su parte, ha respondido a Esparza recordando que las investigaciones de secuestros corresponden a las entidades estatales. Desde la distancia, este mecánico aeronáutico tejió una red de solidaridad entre vecinos de Cuencamé y han conseguido documentar 200 desapariciones.

Los vecinos aseguran que muchos de los cuerpos han sido arrojados a la represa.

Pero el subsecretario Rosales, asegura que en su momento socorristas de Protección Civil buscaron allí sin hallar nada, aunque agregó que la pesquisa podría reanudarse pronto.

Esparza negó que las autoridades hayan ido a investigar a la represa, pero aseguró que el año pasado un grupo de buzos fue enviado para buscar a un niño ahogado y "cuando salieron, dijeron que en el interior había más de 40 cuerpos".

El testimonio de Esparza coincide con otros familiares de víctimas consultados en Durango por la AFP, que se niegan a dar sus nombres por temor, que creen que en al menos en otras tres represas hay cadáveres.

La comisión de Derechos Humanos reportó haber recibido en todo el Estado 35 quejas por desapariciones en 2009 y 70 en 2010. A diferencia de otras regiones de México, allí no hay una ONG que se ocupe de esos casos.

Durango, un estado cercano a la costa del Pacífico donde el cártel de Sinaloa ha sido dominante, recientemente se ha visto acechado por el avance de Los Zetas, otra organización criminal que se extiende desde la costa del Golfo de México.

Cuencamé está ubicado en una zona desértica y es la ruta más directa entre dos entidades vecinas (Zacatecas y Coahuila), donde Los Zetas controlan las actividades criminales.

"Estamos en la nada, en el abandono y a fuego cruzado", dijo a la AFP en Durango otra mujer cuyo hermano, guardia de una mina, fue asesinado en julio pasado cuando regresaba de trabajar, sin que hasta el momento las autoridades hayan encontrado a los responsables.

-AFP