Maria Sharapova se convirtió en la tercera rusa en ganar el torneo de Roland Garros al vencer hoy en la final a la italiana Sara Errani, por 6-3 y 6-2 en 89 minutos y sumar su cuarto título del Grand Slam, el primero en París.

Después de Anastasia Myskina en 2004 y Svetlana Kuznetsova en 2009, Sharapova alzó la copa Suzzane Lenglen para cerrar su Grand Slam particular, y convertirse en la décima jugadora en la historia que reúne los cuatro grandes, aunque no en el mismo año, algo que solo lograron Maureen Connolly (1953), Margaret Court (1970) y Steffi Graf (1988).

Tras ganar el título, Maria explotó de alegría, se arrodilló en la pista y se tapó la cara, para después abrir los brazos en una imagen muy "hollywoodense", sin duda estudiada.

Después saltó a la tribuna y besó a su entrenador el sueco Thomas Hogstedt y al fisio español Juan Reque, y a todos los que le salían al paso, para desaparecer rápidamente por el túnel en busca del habitual presentador del torneo, para que le recordase unas frases en francés. Todo preparado, sin faltar detalle.

Pero la entrega de premios fue un despropósito pues la comentarista anunció a Sharapova como finalista, en vez de ganadora. Eso provocó las risas de las rusa, y que Errani dejase de llorar desconsoladamente y rompiera a reír.


Roland Garros es el título 27 de Sharapova, el tercero este año después de los de Stuttgart y Roma. La rusa vuelve este lunes, oficialmente, al puesto de número uno del mundo después de cuatro años.

EFE