El cielo sobre Sídney y otras ciudades se tiñó de rojo tras ser afectado por el humo de los devastadores incendios forestales que se registran desde hace varias semanas.

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Los incendios forestales comenzaron en septiembre, antes del inicio del verano austral, que empieza en diciembre y en el que se espera una escasez de lluvia hasta el 21 de marzo. 

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Pueblos enteros fueron reducidos a ruinas por los incendios forestales, especialmente en el estado de Nueva Gales del Sur, donde un territorio del tamaño de Bélgica quedó en cenizas.

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En la localidad costera de Mallacoota, a unos 500 kilómetros al este de Melbourne, unos 4.000 lugareños y turistas tuvieron que refugiarse en la playa.

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En esa localidad turística los termómetros se elevaron hasta los 49 grados y los vientos soplaron con una intensidad de 80 kilómetros por hora llevando al máximo la tensión durante la jornada

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En 24 horas, tres personas murieron y cinco estaban desaparecidas, mientras las llamas se acercaban a ciudades muy pobladas como Batemans Bay, un tradicional destino vacacional.

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Mallacoota es parte de East Gippsland, una región del estado de Victoria que abarca diversos parques nacionales y fuertemente afectada por los más de 300 incendios forestales.

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Muchos ciudadanos y turistas en Australia compartieron imagenes de cielo rojo oscuro y un denso humo producto de los incendios forestales.

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A pesar de la espesa nube de humo tóxico y pedidos de ciudadanos, las autoridades de Australia decidieron mantener los fuegos artificiales para celebrar el Año Nuevo en Sídney.

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Australia está acostumbrada a los incendios forestales durante el verano, pero este año llegaron antes de lo habitual y son muy violentos debido a una sequía prolongada.

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