En medio de una guerra que se ha prolongado más de lo previsto, Rusia enfrenta un escenario geopolítico adverso: la caída, captura o muerte de aliados estratégicos debilitan su influencia global, mientras Occidente refuerza su posición y amplía el cerco sobre Moscú.
Cuando el presidente de Rusia, Vladímir Putin, ordenó el despliegue militar en Ucrania el 24 de febrero de 2022; nunca pensó que el conflicto se prolongaría por más de cuatro años y derivaría en que países neutrales se unan a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
Suecia y Finlandia abandonaron décadas de no alineamiento militar y unieron a la OTAN ante la amenaza sustancial que representó Rusia al invadir Ucrania. La adhesión de ambos países, entre 2023 y 2024, no hizo más que fortalecer el flanco oriente de la alianza trasatlántica.
La intervención contra la exrepública soviética -que supuestamente sería una “conquista relámpago- le ha costado carísimo a Putin no solo en términos militares y económicos, sino también en la pérdida de sus principales aliados en menos de un año y medio.
La caída de Bashar al-Assad
Uno de los primeros aliados que Putin perdió fue el dictador sirio Bashar al-Assad, quien dejó más de dos décadas de poder tras la llegada del grupo islamista Hayat Tahrir al Sham (HTS), que tomó Damasco entre el 7 y 8 de diciembre de 2024.
La ofensiva rebelde, encabezada por Abu Mohammed Al Jolani, había comenzado el 27 de noviembre de ese año y, en pocos días, fue desmoronando las defensas del gobierno de Bashar al-Assad, tomando primero Alepo -la segunda ciudad del país- y, luego, Hama.
La prioridad absoluta que Moscú puso en la guerra de Ucrania evitó que repitiera en Siria la intervención de 2015, cuando el Kremlin intervino militarmente en el país para sostener al entonces gobierno de Bashar al-Assad ante el avance de grupos rebeldes y yihadistas.
Tras la ofensiva rebelde, Bashar al-Assad y su familia huyeron de Siria y, actualmente, se encuentras asilados en Rusia.
La captura de Nicolás Maduro
Casi un año después de la salida del dictador sirio, Putin sería testigo de la caída del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, uno de sus principales aliados en Sudamérica.
Maduro Moros y su esposa, Cilia Flores, fueron capturados por Estados Unidos durante un operativo militar perpetrado en Caracas y otros puntos del país el pasado 3 de enero.
El operativo se concretó después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tenía en vilo al régimen desde agosto de 2025 con el despliegue de portaaviones y buques de guerra en aguas internacionales del mar Caribe, cerca de las costas venezolanas.
Después de ser capturado, Maduro fue trasladado a Nueva York para afrontar cuatro cargos federales: conspiración de narcoterrorismo, conspiración para la importación de cocaína, posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos, y conspiración para poseer esos mismos artefactos en apoyo de actividades criminales, así como de colaborar con organizaciones criminales calificadas como terroristas por Washington.
La acción de Rusia se redujo a un pronunciamiento y a un pedido a las autoridades de Estados Unidos para liberar al líder chavista y su esposa.
Fotografía compartida por Donald Trump el día de la captura de Nicolás Maduro. Fuente: Truth Social
La muerte del ayatolá Alí Jamenei
El líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei (86), falleció este sábado, 28 de febrero, durante el primer día de ofensiva estadounidense-israelí contra la nación islámica.
La ofensiva estadounidense e israelí comenzó a primera hora del sábado contra objetivos en Teherán y otras ciudades iraníes como Tabriz (noroeste) e Isfahán (centro).
Alí Jameneí fue el segundo líder supremo de Irán tras la muerte del ayatolá Ruhollah Jomeini en 1989. La designación de su sucesor ha sido pospuesta a raíz de los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel.
Al igual que con la captura de Nicolás Maduro, Vladímir Putin se limitó a condenar la muerte de Jameneí y señalar que fue un “asesinato”, cometido con una “cínica violación” de las normas.
“Acepte mis más sentidas condolencias por el asesinato del líder supremo de Irán, Ali Jameneí, y sus familiares, cometido con una cínica violación de todas las normas de la moral humana y el derecho internacional”, dijo Putin en un telegrama remitido al presidente iraní, Masud Pezeshkian.
El ministro ucraniano de Relaciones Exteriores, Andrii Sibiga, señaló que la muerte del ayatolá muestra que Rusia no es un “socio confiable” para aquellos que “cuentan mucho” con el Kremlin, que pierde influencia a causa de la “guerra insensata” contra Ucrania.
Es probable que el próximo aliado que Putin pierda sea Cuba. Acabar con el régimen castrista es el nuevo objetivo que tendrá la Administración Trump al culminar la ofensiva en Irán.
Aunque aún no hay un despliegue militar, EE.UU. ha asfixiado económicamente a la isla con la restricción de suministro de petróleo y la prohibición de exportación de crudo venezolano.