Cinco fundamentos de las teorías de Karl Marx a 200 años de su nacimiento

El filósofo y economista alemán es recordado en todo el mundo por planteamientos como la lucha de clases y la dictadura del proletariado.
Una vista de la estatua de Karl Marx en Trier, Alemania. China donó la estatua de Karl Marx, del escultor chino Wu Weishan, a la ciudad de Trier, el lugar de nacimiento de el filósofo e historiador. | Fuente: EFE

A 200 años del nacimiento de Karl Max, un filósofo, periodista, historiador y escritor británico, el mundo lo recuerda por cinco de sus fundamentos que marcaron muchos cambios en la sociedad.

1. Lucha de clases

Para Marx, en todos lados, en todos los momentos de la historia, ha existido una oposición entre los trabajadores y quienes tienen el capital o los medios de producción.

Esta desigualdad lleva inevitablemente a un conflicto que él denomina "de clases", que es el motor positivo de la historia. En una sociedad capitalista, los proletarios buscan irremediablemente suprimir esta relación de dominación mediante una revolución para poder fundar una sociedad justa.

2. Dictadura del proletariado

Fue en 1850 cuando Marx selló el destino común de estas dos palabras, que ya se usaban juntas bajo otras fórmulas desde la Revolución Francesa, dando origen a una expresión que marcó más de 150 años de teoría comunista.

La dictadura del proletariado es una fase de transición entre la sociedad capitalista y el comunismo. Entre estos dos periodos, se ubica, por defecto, el socialismo, durante el cual el Estado se mantiene de forma provisoria. El proletariado entonces detenta el poder y lo utiliza para acabar con el poder de la burguesía.

3. Comunismo  

Karl Marx es el autor, junto a Engels, del "Manifiesto del Partido Comunista" publicado en 1848, durante la eclosión de la Primavera de los Pueblos, una serie de estallidos revolucionarios en Europa.

El texto adquiere relevancia a partir de 1872 para imponerse finalmente en el siglo XX como uno de los pilares del bloque del Este.

Para Marx, se trata de oponer el socialismo, juzgado como utópico, burgués o reaccionario, y explicar el advenimiento de una sociedad justa, después de la victoria del proletariado en la lucha de clases.

Los pilares del comunismo son la abolición de la propiedad privada y después el alumbramiento, tras la dictadura del proletariado, de una sociedad sin clases y sin Estado.

"En lugar de la antigua sociedad burguesa, con sus clases y sus antagonistas de clases, surge una asociación donde el libre desarrollo de cada uno es la condición para la desarrollo libre de todos", plantearon Marx y Engels.

Pero en la realidad, el fin de la propiedad privada llevó a millones de muertos, especialmente en la colectivización forzada que impuso Stalin en la URSS y el proceso que comandó Mao en China.

4. Internacionalismo

"¡Proletarios de todos los países uníos!", fue la célebre conclusión del Manifiesto que sienta las bases de una primera estructuración política que va más allá de las fronteras de las naciones y de los Estados.

Este llamado a una alianza internacionalista se convertirá en el lema de la URSS y va a resonar durante décadas entre los más desfavorecidos que toman consciencia de la similitud de sus reivindicaciones, pese a los diferentes orígenes geográficos.

Después esta idea pasa a formar parte de núcleo del internacionalismo soviético, que une los destinos de países tan alejados geográficamente como Vietnam y Cuba y también en la interpretación marxista de grupos como las FARC en Colombia, el Partido de los Trabajadores Kurdos (PKK) y en grupos altermundialistas.

5. Opio del pueblo

Para Marx, la religión es una distracción que permite que los explotados olviden su miseria y que puede ser utilizada por los poderosos. De ahí, la célebre expresión, extraída de la Contribución a la Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel (1844) donde se compara la religión "al opio del pueblo".

Marx es un defensor del ateísmo, aunque tampoco es dogmático en este punto.

Pero esta tesis marxista se radicalizó en la Unión Soviética, y en muchos otros países de inspiración marxista. Como resultado hubo religiosos asesinados, deportaciones de creyentes, lugares de culto destruidos, instituciones religiosas abocadas al servicio del Estado: la competencia ideológica fue arrasada.

Para Marx, la alienación religiosa es uno más de los elementos que explican el sometimiento del proletariado. Probablemente se habría sorprendido de ver cómo su fórmula fue interpretada en la práctica.

 (Por Daphne Rousseau de AFP).

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