Como todos los años, España recibió a los Reyes Magos, quienes repartieron a los niños caramelos en una tradicional cabalgata en medio del frío que sacude al continente europeo.

Los Reyes Melchor, Gaspar y Baltasar, quienes según la tradición cristiana siguieron una estrella hasta encontrar al recién nacido niño Jesús y adorarlo, lucieron sus majestuosas carrozas por las calles españolas. En algunos casos, incluso usaron helicópteros o barcos.

Los "contemporáneos" Reyes Magos en Madrid visitaron a los niños enfermos en los hospitales. Pese al frío, protagonizaron un desfile dedicado a la paz mundial, seguidos por más de un centenar de pajes que representaron a las diferentes culturas del planeta.

Si bien se mantuvo el estilo tradicional, en algunas ciudades españolas se optó por una variación respecto al transporte de los magos. En Vitoria aparecieron en tren, mientras que en Andalucía llegaron en barco y el Sierra Nevada con esquís.

En la República Checa, la cabalgata de los Reyes Magos, es una tradición de solo 15 años, iniciada por un misionero español. Es por ello que el recorrido de los sabios tiene el sello ibérico impreso en los detalles.

Tras iniciarse el recorrido en el Palacio Arzobispal, los reyes de Oriente hicieron una parada ante el rey Herodes, apostado en un balcón del cuartel de la banda de música del Castillo de Praga. Ello en representación al encuentro entre Herodes y los reyes magos narrado en el Nuevo Testamento.

Posteriormente, los magos llegaron a la Plaza de Loreto donde haría un Nacimiento viviente. Allí sus majestades, ofrecieron sus tesoros al Niño Jesús.

Durante el recorrido, los reyes repartieron golosinas y caramelos a los pequeños quienes desafiaron el frío para celebrar.