El nuevo aparcamiento es subterráneo, situado debajo de la Estación Central de Utrecht, porque en "Holanda siempre hay problemas para encontrar dónde poner la bici y todo el mundo necesita un hueco adecuado, dejarla tirada en el espacio público supone molestar a otros", explica a Efe el concejal de Transporte y Medio Ambiente de Utrecht, Victor Everhardt.

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Una bicicleta mal aparcada en la calle puede ser retirada por una grúa, y recuperarla conlleva el pago de una multa de varias decenas de euros.

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En Holanda muchos utilizan sus propias bicicletas para llegar hasta la estación, donde toman el tren a otra ciudad en la que trabajan. Otros, en cambio, llegan hasta Utrecht en tren y con su tarjeta de transporte OV-fiets, alquilan una bicicleta pública para llegar hasta sus lugares de trabajo en la ciudad.

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La construcción tiene un hueco para todos: los tres pisos están conectados con un carril continuo, que contiene rampas de velocidad, y hay rutas anchas de dos direcciones separadas en el garaje por portabicicletas.

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Cada pasillo y cada uno de los espacios para aparcar están enumerados con señales electrónicas en rojo y verde, que ayudan a los ciclistas a encontrar un espacio libre, similar al funcionamiento de un aparcamiento de vehículos.

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Además, las personas con discapacidad y los ciclistas con una suscripción anual pueden dejar su bici inmediatamente al lado de la ruta principal, los demás deberán utilizar una rampa a los otros dos pisos para estacionar.

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En el interior caben 12.656 vehículos de dos ruedas, lo que incluye 480 plazas de garaje para estacionar bicis más grandes o "especiales", como las de carga o tándems. Las primeras 24 horas son siempre gratuitas, y cada día extra cuesta 1,25 euros.

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Este aparcamiento de Utrecht arrebata el primer lugar al parking japonés de Tokio, que lideraba las listas como el más grande del mundo, con espacio para 9.400 bicis.

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