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La primera pista que llevó al hallazgo de su cadáver fue el par de botas que usó la noche de su desaparición. | Fuente: 24horas.cl

Birna Brjáns­dótt­ir llevaba ocho días desaparecida. Una cámara de vigilancia registró sus últimos momentos con vida. En las imágenes captadas a las cinco de la mañana del 14 de enero pasado, la joven islandesa de 20 años luce confundida. Se la observa tambaleando y comiendo un kebab. Tiempo después, fue encontrada sin signos vitales en una playa.  

Este aparente asesinato ha alarmado a todo Islandia. Los homicidios en este pequeño país de 330 mil habitantes son tan inusuales que, desde el 2001, la cifra anual es de 1.8%. Las autoridades islandesas se habían desplegado con 725 voluntarios para la búsqueda de Birna.

Antes de dar con su cadáver, los rescatistas hallaron las botas negras que llevaba puestas cuando desapareció. El calzado fue ubicado en el puerto de Hafnarfjordur, al sur de Reykjavik, lugar donde originalmente paseó la joven. Esta pista llevó a los investigadores a un auto rojo estacionado en las cercanías. El vehículo tenía manchas de sangre que, se presume, pertenece a Birna. 

Sospechosos detenidos. La policía ha arrestado a dos marineros naturales de Groenlandia. Su barco pesquero pasó la noche del 14 de enero amarrado en el mismo puerto donde se hallaron las botas. Además, ambos admitieron haber alquilado un auto con las mismas características donde se encontró los rastros de sangre.

Islandia es un país tan pacífico que hasta los policías prescinden de las armas para resguardar las calles. La primera y única vez que las fuerzas de seguridad islandesas han ultimado a un civil fue recién el 2013. La cifra más escandalosa de homicidios se produjo el 2002, con cuatro casos. Los años de tasas más bajas fueron el 2003, el 2006 y el 2008, con cero.

Birna Brjánsdóttir fue grabada con vida por última vez el pasado 14 de enero. | Fuente: YouTube DarkDew
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Los dos sospechosos de la desaparición fueron detenidos días antes de que las autoridades hallaran el cadáver. | Fuente: Iceland Monitor | Fotógrafo: Eggert Jóhannesson
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