Los hechos ocurrieron hace tres años en el balneario Meta di Sorrento, al sur de Nápoles. | Fuente: AFP/Foto referencial

Una turista británica de 50 años fue víctima de una violación grupal en Italia, país al que viajó con su hija para superar la muerte de su esposo; sin embargo, nunca pensó que su viaje se convertiría en una terrible pesadilla. Este caso se registró en el 2016 y luego de tres años, hay sentencia. 

Según la información recogida por el diario italiano La Repubblica, los hechos ocurrieron en el balneario Meta di Sorrento, al sur de Nápoles. Esta semana los atacantes, cinco empleados del hotel donde se hospedaron ambas turistas, fueron condenados a penas entre 4 y 9 años de cárcel por violencia sexual de grupo.

Gennearo Davide Gargiulo fue condenado a nueve años de prisión, Antonio Miniero y Fabio De Virgilio, a ocho años. Los otros agresores, Francesco Ciro D'Antonio y Raffaele Regio recibieron siete y cuatro años de prisión.

La drogaron en el hotel

Era octubre de 2016, y la mujer de 50 años había viajado a Italia con su hija de 26 años. Ambas partieron de Inglaterra con destino al hotel Alimuri de Meta de Sorrento, un municipio de 8.000 habitantes en Nápoles. “Cenamos en restaurante del hotel y compartimos una botella de vino. Estábamos con otro par de turistas. El personal del restaurante fue muy amable. Entonces uno de los camareros nos ofreció a mi madre y a mi beber unos shots”, relató la hija de la víctima.

“Luego nos invitaron al bar a tomar una copa después de terminar la cena. Uno de ellos tenía un tatuaje en el cuello. Recuerdo haber tomado un trago y casi inmediatamente sentirme mal. Fui al baño y vomité. Estuve ahí por un tiempo y cuando volví, mi madre había desaparecido”, agregó.

Según la investigación policial, la violación se realizó en dos etapas. La primera tuvo lugar cerca a la piscina del hotel: Dos camareros, Antonio Miniero, de 34 años, y Fabio De Virgilio (25) drogaron a la turista de 50 años. Luego de abusar de la madre, los camareros la llevaron a una habitación de los empleados del hotel. Ahí participaron en la violación otros dos trabajadores, mientras algunos se dedicaron a fotografiar y filmar la terrible escena.

Sin remordimientos

Los agresores circularon imágenes y videos de la violación a través de un chat grupal, donde incluso se burlaron de lo sucedido. El grupo acabó en la cárcel con la acusación de violencia sexual grupal. El material recuperado por la Policía tras la detención de los atacantes fue fundamental para la acusación.

“Mi madre parecía distante y lejana. Se echó a llorar en el aeropuerto cuando nos íbamos y me contó todo lo que había pasado”, contó la hija. Al llegar a Inglaterra, la víctima denunció el ataque a la Policía y envió las muestras de ADN y prueba de drogas a los investigadores italianos.

El ADN de la mujer también fue encontrado bajo las uñas de Antonino Miniero y Francesco D’Antonio. La sentencia recogió estos análisis, que revelaron que tanto la madre como la hija habían consumido bastante alcohol y estupefacientes en la jornada de la violación.

La abogada de la víctima contó que su clienta se mostró aliviada tras conocer las condenas impuestas para sus atacantes, una justicia que tardó tres años en concretarse y que de alguna manera la ayudará a seguir adelante.


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