La joven de 17 años (izquierda) se convirtió en la novena esposa de un acaudalado hombre. A su lado, un hombre de la tribu dinka posa con su ganado. | Fuente: Facebook / AFP

La decisión de una familia dinka de usar Facebook para cumplir con un ancestral rito de casar a una hija menor con el pretendiente que diera mayor ‘dote’ generó polémica en Sudán del Sur, donde organismos de derechos humanos creen que ha llegado la hora de dar una respuesta firme a esta práctica.

Una familia de la tribu dinka residente en una zona remota cerca del estado de Western Lakes, en lugar de usar el boca en boca, se usó Facebook para anunciar hace tres semanas que buscaba marido para la joven Nyalong Ngong Deng. Esto abrió una desenfrenada competición en esa red social entre algunos de los hombres más ricos del país.

Tres todoterrenos Land Cruiser V8 y 500 vacas son la dote con la que Kok Alat, un conocido hombre de negocios de Yuba, convenció a los padres de una chica de 17 años de que era el mejor compañero para la joven. La ONG Plan International destapó todo el escándalo y Facebook retiró las publicaciones relacionadas con la puja, pero para muchos esto no es más que la gota que colmó el vaso.

Tradición polémica

El jefe de Plan Internacional en Sudán del Sur, George Otim, señaló a la agencia Efe que han exigido a las autoridades de Sudan "hacer una investigación inmediata de este incidente y a las personas involucradas". "El matrimonio de la niña es una violación clara de derechos humanos (...) va a tener un impacto sobre su vida y sobre su salud va contra su voluntad y va a aislarla de su familia y de sus amigos", dijo.

Los dinkas, una tribu ganadera, suelen entregar vacas en concepto de "hok thieek" (dote) para casarse con las jóvenes, y la cifra puede subir mucho si la chica es alta, una característica muy valorada por los dinkas, una de las etnias de mayor estatura de África. En el caso de Nyalong, la subasta llegó a precios desorbitados porque la joven supera los 2 metros de altura. 

Un hombre de la tribu dinka en Sudán del Sur junto a su ganado., | Fuente: AFP

"Preferimos la chica alta. Es la más bella para nosotros, ya que dará a luz a niños y niñas altos, que es la característica distintiva de los dinkas", dijo a la agencia Efe el sultán Woul Deng Chan, uno de los líderes de la tribu en el estado de Gorgial. El sultán Dhieu Machuut, uno de los negociadores del casamiento, dijo que todo este asunto está siendo "exagerado" por las ONG. Según él, "la chica no fue subastada y no era menor de edad ya que ha alcanzado la edad matrimonial. Las chicas se casan una vez que llegan a la pubertad".

El antropólogo James Buk, de la Universidad del Alto Nilo, explicó a Efe que, en este caso polémico, se siguieron las costumbres de los dinkas, que consideran que las jóvenes son mayores de edad desde que tienen la primera menstruación. "La tribu dinka es una sociedad poligámica en la que los ricos se casan con el mayor número de mujeres posible, ya que la poligamia es una fuente de prestigio y estatus social", comentó. De hecho la dote, que se reparte entre toda la familia, ayudará a los hermanos de la joven a pagar sus respectivos 'hok thieek' para casarse.

Menores de edad casadas

"La historia de Nyalong Ngong Deng demuestra cómo esa mala práctica llegó a las redes sociales, por eso Facebook y otras páginas deben estar seguros de que no las usan para hacer publicidad de abuso o explotación infantil", declaró a la agencia Efe la portavoz de Unicef Helene Sandbu Ryeng.

Detrás de este incidente hay una realidad: el 50 % de las sursudanesas se casa antes de cumplir los 18 años, según datos de Unicef, organización que está trabajando con el Gobierno del país en una estrategia para tratar de erradicar esta práctica antes de 2030. "El Gobierno necesita desarrollar planes para acabar con la pobreza (...) para terminar con este fenómeno a largo plazo", afirmó la portavoz.

Para Gloria Mathew, de la organización de defensa de los derechos de las mujeres EVE, "este incidente debería provocar medias serias del Gobierno para impedir que se repitan los matrimonios de menores". "La competición por casar a las niñas a cambio de vacas se parece mucho a una subasta y esa es una práctica cultural y social en el país", afirmó, agregando que "la pobreza es uno de los factores principales que obliga a las familias en las zonas rurales a casar a sus hijas con quien pague más vacas".

EFE

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