Patrick Balkany | Fuente: AFP

Patrick Balkany, el alcalde de la localidad Levallois-Perret que durante años simbolizó la corrupción local en Francia, fue condenado este viernes a cuatro años de cárcel y enviado inmediatamente a prisión.

El Tribunal Correccional de París envió directamente a la prisión al regidor, de 71 años, perteneciente al partido conservador Los Republicanos, del expresidente Nicolas Sarkozy.

Su esposa Isabelle, teniente de alcalde de la misma localidad y acusada en el mismo caso, fue condenada a tres años de cárcel, aunque el juez no ordenó su ingreso en prisión por motivos de salud.

Poco antes del inicio del proceso el pasado 13 de mayo, Isabelle Balkany había tratado de suicidarse consumiendo medicamentos, lo que motivó que no pudiera acudir al inicio de la vista, pero este viernes asistió a la lectura del veredicto y abandonó el tribunal acompañada de su hijo.

Ambos funcionarios fueron condenados, además, a diez años de inhabilitación para cargo público, lo que les obligará a abandonar sus puestos al frente del Ayuntamiento de la exclusiva localidad del este de París, de más de 63.000 habitantes.

Ocultaron ingresos al fisco

El abogado del todavía regidor, Éric Dupond-Moretti, anunció que apelará la sentencia, lo que puede dejar en suspenso su cumplimiento.

Los jueces consideraron probado que durante años los Balkany "ocultaron de forma intencionada la mayor parte de sus ingresos al fisco" gracias a "dispositivos sofisticados" que impidieron a la administración conocer "su verdadero patrimonio".

La condena puede marcar el fin de la carrera de un político labrado a la antigua, conocido por sus mediáticas salidas de tono y por sus declaraciones machistas o misóginas, pero que renovó varias veces su mayoría en Levallois-Perret desde principios de la década de 1980.

Endeudó las arcas públicas 

En esos años, su actuación fue aplaudida por una ciudadanía de renta elevada, que vio cómo la localidad se convertía en un floreciente centro de negocios. Aunque sus detractores recuerdan que, a cambio, endeudó las arcas públicas y creó una red clientelar que le garantizaba los triunfos electorales.

Su imagen de dedicación exclusiva a la ciudad quedó matizada cuando hace unos meses un antiguo colaborador reveló que escondía un ingente patrimonio inmobiliario, que la acusación consideraba comprado con dinero procedente de la corrupción.

 EFE

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