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La pastilla ha sido bautizada como la "píldora Drion”, | Fuente: Flickr | Fotógrafo: Picasa 2.0

La coalición del gobierno holandés busca aprobar, antes de fin de año, una “pastilla letal” para los adultos mayores de 70 años que quieran decidir cuándo dejar de vivir. Esta propuesta remonta a los holandeses a 1980, cuando un juez del Tribunal Supremo, Huib Drion, propuso su idea de que el Estado debía poner a disposición de las personas una “píldora venenosa”, que les permitiera decidir cuándo morir.

Es por esta razón que la pastilla, que ha sido bautizada como la “píldora Drion”, estaría destinada a un espectro de la población que, con más de 70 años y a pesar de gozar de buena salud, posee un deseo de morir “consistente y activo”, según indica una primera investigación realizada por el gobierno holandés.

En un país en el que aproximadamente 7 mil personas al año acceden a la muerte asistida (20 casos diarios), desde que la primera ley de eutanasia fue aprobada en el 2002, el ministro de Sanidad, el democristiano Hugo de Jonge, asegura que es primordial “intentar devolverles el gusto por la vida” a este grupo de holandeses, que asciende a 10 000 personas.

Los defensores de la pastilla

El partido liberal holandés D66 sostiene que la medida no está siendo impulsada con la rapidez necesaria y que el Gobierno va “demasiado despacio” en la tramitación de la idea, por lo que en febrero presentarán su propia legislación al respecto.

Gran parte de los argumentos a favor se sostienen en uno de los libros de Drion, quien tras un encuentro con un anciano que estaba horrorizado de terminar su vida en una residencia para personas mayores, sostuvo que este grupo de personas encontraría “una gran tranquilidad” si tuviera los medios para decidir cuándo poner fin a sus vidas de una forma aceptable y en el momento en que ellos consideren adecuado.

En contra

Para el primer ministro, Mark Rute, la idea de que el estado propague la distribución de esta pastilla para el “suicidio” de las personas mayores es un problema, debido a que se trata de personas saludables, que no están gravemente enfermas.

Por otro lado, la diputada Carla Dik-Faber afirmó que este no es un problema individual, sino una decisión que afectará a la sociedad en conjunto. Su principal argumento es que “las personas mayores pueden sentirse innecesarias en una sociedad que no valora la vejez”.