Un total de 20 millones de piezas formaban el acervo del Museo Nacional de Río de Janeiro, que en junio cumplió 200 años y el último domingo quedó reducido a cenizas por un gran incendio.

El invaluable patrimonio estaba constituido por colecciones que incluyen animales disecados, utensilios indígenas, momias y fósiles de diferentes periodos históricos. Entre ellos destaca un meteorito de cinco toneladas hallado en 1874 que pese a la intensidad de las llamas no sufrió daños.

Se trata del meteorito Bendegó, el mayor encontrado en el país, que pudo sobrevivir al fuego debido a que es resistente a altas temperaturas. Esta piedra tiene 5.6 toneladas de peso y tras su hallazgo fue trasladada al Museo Nacional de Río de janeiro en 1888 por órdenes del emperador Pedro II.

Historia y recuperación

El Museo, inaugurado hace dos siglos por la realeza brasileña, fue el escenario escogido por la princesa Leopoldina, mujer del emperador Pedro I, para firmar la declaración de independencia de Brasil en 1822 y también acogió la primera Asamblea Constituyente que marcó el fin del imperio en ese país.

La dirección del museo todavía evalúa las incalculables pérdidas de lo que ha sido considerado por muchos como una "tragedia anunciada", debido al recorte de fondos públicos para la manutención del edificio, que tenía con goteras, infiltraciones y salas vacías.

En medio de las llamas, algunos funcionarios e investigadores entraron la madrugada del lunes en el edificio para intentar rescatar algunas piezas "insustituibles" del museo, que cuenta con el mayor acervo de Latinoamérica. EFE

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