Los vecinos fueron quienes alertaron a la policía de los maltratos hacia el menor. | Fuente: Twitter

Un niño de cinco años de edad fue encontrado dentro de una heladera luego de que su padre lo “castigara” porque le había quitado dinero para comprarse golosinas. El hecho ocurrió en Santiago del Estero, Argentina, y fue puesto en evidencia luego de que varios vecinos denunciaran ante las autoridades las constantes escenas de maltrato infantil.

El menor fue encontrado titiritando de frío y balbuceando. El hecho ocurrió en una vivienda del Barrio Campo Contreras, en la provincia norteña. Allí, Daniel Bulacio vivía junto a su pequeño y su padre. La policía ya había llegado al lugar tras las denuncias difundidas a través de Facebook.

De acuerdo con información de medios locales, el padre dijo a la fiscalía que recurrió a este abuso luego de que su hijo "le robara 200 pesos argentinos (17 soles) para comprar golosinas". Tras conocerse de esto, el progenitor fue detenido y puesto a disposición de las autoridades.  

"El personal que se comunicó conmigo de la Comisaría del Menor y la Mujer Nº 5 informó que el niño era víctima del maltrato infantil. Ellos tomaron conocimiento de la situación a través de publicaciones que se hicieron del menor lesionado en la red social. A partir de eso, el personal policial se presentó en la vivienda", señaló la fiscal Cecilia Gómez Castañeda quien verá el caso.

Además, agregó que “el padre y el abuelo no querían que la policía ingresara. Decían que el chiquito no se encontraba ahí, que estaba con su mamá. Insistieron y entraron. Cuando realizaron una inspección en los dos inmuebles dentro de un mismo terreno encontraron al niño en el interior de una heladera. Presentaba lesiones en consecuencia y se lo trasladó hacia el cuerpo médico forense para que el personal de turno hiciera el examen físico".

El menor fue revisado y se le detectaron lesiones leves. La más grave la sufrió en la espalda en donde se le encontró una marca de 40 centímetros luego de que su padre lo golpeara con una varilla. En los brazos tenía lesiones similares, provocadas por agresiones con el mismo objeto.

El padre del menor negó dichos actos. "Él no tiene nada que ver. Le pegué con una varilla en la espalda. Volví a casa y encontré papelitos de caramelos", dijo. El niño tiene dos hermanos y, junto a su madre, permanecen alojados en un regfugio que los provee de cama y alimentos hasta que se resuelva el caso.

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