Biólogo registra a polillas succionando las lágrimas de pájaros en el Amazonas

La gran mayoría de estos insectos se alimenta de lágrimas de mamíferos y reptiles. Solo en dos ocasiones anteriores los científicos han constatado casos en que se alimentaban de lágrimas de aves.

Una polilla se posa en el cuello del ave y succiona las lágrimas de su ojo. | Fuente: Ecology

Un biólogo brasileño ha sido testigo del raro comportamiento de las polillas, descrito en un artículo publicado en la revista Ecology. Estos insectos nocturnos fueron captados alimentándose de las lágrimas de los pájaros: se posan en sus cuellos, succionan sus ojos y beben de ahí.

Algunos lepidópteros (Lepidóptera) se alimentan del fluido lagrimal de los grandes vertebrados. De este modo, los insectos obtienen agua, proteínas y sales de sodio, necesarias para la vida normal del organismo. La gran mayoría se alimenta de lágrimas de mamíferos y reptiles, tortugas y cocodrilos. Solo en dos ocasiones los científicos han constatado casos en que los lepidópteros se alimentaban de lágrimas de aves. Estas eran mariposas nocturnas de la familia de los erebidos: Hemiceratoides hieroglyphica y Azeta melanea.

En un nuevo artículo, el biólogo brasileño Leandro de Lima Moraes describió por tercera vez este comportamiento, que observó en el Amazonas central, a orillas del río Solimoes (Brasil). Sucedió por la noche. La hembra del pájaro hormiguero barbinegro (Hypocnemoides melanopogon) descansaba sobre una rama de un árbol, y en su cuello había una "mariposa nocturna" de la familia de los erebidos. Reiteradamente, esta hundía la probóscide en el ojo del pájaro y bebía el líquido de allí.

Esa misma noche, el investigador notó otro pájaro sentado en un árbol, de cuyo ojo se alimentaba otra polilla. A ambas aves, al parecer, no les perturbó el comportamiento de los insectos y se mantuvieron inmóviles todo el tiempo mientras el científico las observaba. Se sabe que en la noche el metabolismo de algunas aves se ralentiza, su temperatura baja y caen en un estado de estupor. Tal vez, por ello, ambas aves no reaccionaron ante las mariposas que bebían sus lágrimas.

0 Comentarios
¿Qué opinas?