Wu Yongning tenía 26 años y era conocido por hacer acrobacias en edificios a grandes alturas. | Fuente: YouTube

En la era 3.0, las redes sociales se han convertido en la sociedad primaria para muchas personas. Facebook, Instagram, Twitter, TikTok, etc. Cada una de ellas tienen personas que viven, literalmente, para generar contenido en sus perfiles y hacerse conocidos en todo el mundo. Sin embargo, muchas veces llegan al extremo de perder la vida por unos cuantos likes.

El caso más reciente fue el de Daniyal Khan, una estrella de TikTok que falleció cuando grababa un video para la red musical desde su coche. Lo peor de esto es que todo quedó registrado por su celular (las imágenes pueden herir susceptibilidades):

De acuerdo con información de The Newsel conductor rebasaba el límite de velocidad y terminó perdiendo el control del auto. Sus tres acompañantes también murieron en el acto. 

Cada vez hay más casos

La imprudencia no tiene límites. En julio pasado, Un joven de nacionalidad china murió el julio pasado tras comer ciempiés y gusanos para atraer más seguidores en redes sociales.

El reporte oficial menciona que el cuerpo se encontraba en la habitación, donde estaba aún transmitiendo en vivo para sus más de 15 mil de seguidores de la plataforma de DouYu (equivalente a Twitch en China). En el lugar se encontraron lagartijas, gusanos, ciempiés y cerveza, además de una ruleta con dibujos que indicaba dichos elementos.

Sin embargo, el más icónico de los casos ocurrió en 2017. Wu Yongning era conocido por realizar acrobacias a grandes alturas sobre rascacielos y puentes en diferentes lugares del país. Con más de un millón de seguidores en sus redes sociales, trató de hacer parkour en un edificio de 62 pisos en la provincia de Huan y cayó. Como en las demás ocasiones, también fue grabado.

Son jóvenes los que fallecen

Una gran similitud de los casos es la edad. Por ejemplo, Monalisa, de 19 años, quería ser estrella de YouTube, pero en la grabación de un viral, mató a su novio de 22 años.

¿Qué ocurrió? Ella había leído que una enciclopedia podía parar el impacto de una bala, por lo que le disparó a su pareja en el pecho. “Yo y Pedro vamos a grabar una de los videos más arriesgados jamás hechos. Su idea, no mía”, tuiteó la adolescente el lunes, antes de matar a su novio.

En Taiwán, Gigi Wu, conocida como la “alpinista del bikini”, murió tras caer de una las montañas más altas del país.

La también modelo gustaba del arte de escalar montañas, pero le daba su toque personal: subir solo con bikini y tomarse fotos en lo más alto. Sin embargo, un resbaló ocasionó que cayera en enero de este año.

Pese a ello, la muerte no fue ocasionada por la caída, sino por soportar temperaturas de hasta 2°C, por lo que terminó muriendo congelada.

¿Las aplicaciones tienen la culpa?

En 2016, Christal McGee se estrelló con un conductor de Uber en Estados Unidos luego de intentar utilizar la herramienta de velocidad de la aplicación Snapchat.

Maynar Wentworth, conductor del auto del servicio por aplicativo, denunció a McGee por el acto, pero también culpó a la red social de tener responsabilidad del accidente. Sus abogados argumentan que el comportamiento irresponsable del joven podría haberse evitado si Snapchat hubiera tomado mayores precauciones con su filtro de millas por hora.

No se halló responsabilidad en la app.

¿Hasta dónde llegará la "creatividad humana" para poner en riesgo su vida?

¿Qué opinas?