Simona Halep juega al tenis de manera profesional desde marzo del 2006. | Fuente: AFP

Simona Halep se convirtió este sábado en la primera rumana en ganar el título individual de Wimbledon al vencer en la final a la estadounidense Serena Williams, siete veces campeona, por 6-2 y 6-2, en tan solo 56 minutos, y sumar su segundo título del Grand Slam.

Por segundo año consecutivo, Serena Williams perdió en la lucha por el título. Si la temporada pasada fue la alemana Angelique Kerber, en esta lo ha sido la jugadora de Constanza, ganadora de Roland Garros en 2018, exnúmero uno del mundo, que este lunes subirá, del séptimo puesto de la lista WTA, al cuarto.

Curiosamente las dos jugadoras llegaban a la final sin haber ganado un torneo este año. Simona Halep se convirtió en la duodécima ganadora de Wimbledon que se hace con este título en su primera final. Mientras tanto, Serena Williams tendrá que esperar una nueva oportunidad para poder igualar los 24 títulos del Grand Slam de la australiana Margaret Court. Este sábado perdió la sexta desde que ganó el 23 en el Abierto de Australia en 2017.

Fue uno de esos días en los que, bola que tocaba Simona Halep, o bien tocaba las líneas o sus continuas carreras dejaban boquiabierta a Serena Williams, incapaz de salvar su frustración, y en continua pelea con ella misma. La estadounidense, que empezó el partido cediendo su saque, necesitó trece minutos para ganar su primer juego de la final, cuando ya Halep había puesto distancia de por medio y dominaba por 4-1.

El servicio de Simona Halep se había mantenido inabordable y el de Serena Williams aparecía errático y sin apenas efectividad. Ni siquiera sus notas, celosamente guardadas en la bolsa, parecían surtir el efecto psicológico esperado. Serena asistía, como espectadora de lujo, al vendaval Halep al otro lado de la red.

Con su compatriota Virginia Ruzici, campeona de Roland Garros en 1978 y cuartofinalista de Wimbledon dos veces, observando el partido en el palco de Simona Halep, el sueño de la pequeña jugadora de Constanza comenzó a hacerse realidad. Tal era su empeño y efectividad que desde las gradas un espectador gritó "¡Wake up Serena!" porque la menor de las Williams parecía maniatada.

Ni siquiera el aliento y los ánimos de su esposo Alexis Ohanian, surtían efecto en el juego de Serena Williams, que tras ceder el primer set en 26 minutos, volvió a ceder su saque otras dos veces más en el segundo parcial. La velocidad de Simona Halep, que hasta llegar a la final había recorrido 11.781 metros, por los 7.249 metros de Serena, se puso de manifiesto en la final. Simona corrió como si le fuera la vida en ello. Y tuvo su premio.

(Con información de EFE)

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