La Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) que se viene realizando en Madrid, España ha congregado a más de un millar de jóvenes católicos de numerosas partes del mundo. Juan Pablo Marulanda, un estudiante colombiano de 28 años está participando de este encuentro, cuenta su experiencia.

¿Cómo es el ambiente que se vive en Madrid con la presencia del Papa Benedicto XVI? ¿Cómo ha sido la participación?

Es un ambiente de una unión interior muy fuerte con el Papa, con la Iglesia y entre nosotros, es una alegría profunda que brota de la fe. Saludas a jóvenes en el metro que vienen de todas partes del mundo y que nunca antes has visto. Según los periódicos que aquí se reparten y viendo al cantidad de gente llegamos a los dos millones de jóvenes.

Se han instalado 200 confesionarios en el Parque del Retiro en Madrid ¿Cuál ha sido la respuesta de los jóvenes?

Hay una gran cantidad de personas que asisten a confesarse y no se dan a basto. Ha sido una experiencia de reconciliación muy intensa para muchos a través de los sacramentos. Además de los confesionarios abiertos por más de diez horas al día, ha habido una feria vocacional y una exposición del arquitecto Gaudí.

¿Por qué has ido a ver al Papa Benedicto XVI?

Para expresar mi cercanía y cariño, para dar un testimonio de la fe, porque él es una persona que habla y transmite a Dios sin ambigüedades. En el mundo faltan líderes que propongan un mundo mejor y que no se queden solo en demagogia. Si uno escucha y sigue al Papa ve a una persona coherente

¿Por qué crees que siendo el Papa una persona de 84 años logre congregar a tantos jóvenes?

En un mundo donde aparentemente las personas ancianas no sirven y donde los jóvenes no tienen la misma sintonía con ellos, acá vemos todo lo contrario. Él transmite fidelidad, el testimonio de 50 años de sacerdote, y uno ve a una persona feliz, sólida, paz, fortaleza y convicción de lo que vive, cree y hace.

En uno de sus mensajes, Benedicto XVI le dijo a los jóvenes que edifiquen "vuestras vidas sobre el cimiento firme que es Cristo". ¿Qué implica como joven seguir a Cristo?

Significa darle la oportunidad a Cristo de que sea nuestro verdadero amigo. Como dijo el Papa, en Cristo encontramos la verdadera felicidad, frente a un mundo que nos propone materialismo y hedonismo, y que se vuelve contra Dios y contra el hombre mismo. Es importante dejarnos amar por Jesús y darlo a conocer.

Sin embargo, se han visto a personas que protestan en las calles por la visita del Papa a España mostrándose a favor de la libertad de género. ¿Cuál ha sido tu experiencia?

Creo que se ha sobredimensionado la actitud de estas personas que no superaban las 500. Algunos de los medios de comunicación presentaron la marcha como una violación a sus derechos, como si la policía y los católicos los hubieran agredido, cuando hemos visto lo contrario. A dos chicas de Piura las patearon ayer porque rezaban el rosario ante las burlas y arengas contra el Papa.

¿Crees que el mensaje de Benedicto XVI y de la Iglesia Católica puede resultar muy restrictivo para el mundo actual?

Parece duro cuando uno está acostumbrado a mirar las cosas como uno quiere. Aunque sea exigente, lleva a una libertad y gozo que es lo que se percibe en la JMJ. Aquí hay miles de parejas de enamorados que han hecho promesa de castidad hasta el matrimonio, numerosas familias que participan con sus hijos y muchos jóvenes religiosos que han entregado su vida a Dios.

¿Cómo resumes tu experiencia de participar en este encuentro multitudinario?

No entenderemos la grandeza de lo que Dios está haciendo: llamando vocaciones, dando esperanza, fortaleciendo la fe, reconciliando a personas alejadas totalmente de Dios, purificando a la iglesia, santificando y renovando a los sacerdotes y religiosos, dando un verdadero rostro a lo que es el sacerdocio. Es una bendición no solo para España, sino para el mundo, en especial para Europa.