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Una mujer australiana pasó el momento más estresante de su vida al descubrir que su perrita de raza chihuahua había sido tragada por una serpiente pitón de dos metros y medio.

La señora Ulyat había dejado a su querida mascota en un centro de cuidados de animales y cuando fue a recogerla al día siguiente no la encontró por ningún lado. Grande fue su sorpresa al descubrir que el reptil todavía tenía el collar saliéndole por la boca y una gran protuberancia a la altura del estómago.

Antes de pasárselo por la boca el reptil la adormeció con su veneno dejándola indefensa.

De inmediato, el cuerpo general de rescate acudió al lugar pero no pudo hacer mucho.

La serpiente fue llevada a un hospital veterinario para extraerle no solo el collar sino también a la perrita, debido a que la dueña piensa darle una cristiana sepultura por el gran cariño que sentía al ser su única compañera.