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Invierno: ¿Qué sopas y caldos debe consumir un adulto mayor durante esta temporada?

Una característica en el adulto mayor es la dificultad de mantener la temperatura corporal y percibir la necesidad de hidratarse.

Una característica en el adulto mayor es la dificultad de mantener la temperatura corporal y percibir la necesidad de hidratarse. | Fuente: EFE

Una característica en el adulto mayor es la dificultad de mantener la temperatura corporal y percibir la necesidad de hidratarse. Si bien el abrigo y evitar corrientes de aire son medidas habituales, hay preparaciones y alimentos que ayudan a mantener la temperatura del cuerpo y al mismo tiempo nutrirlo.

Las sopas y caldos son preparaciones populares pero hay que saber elegir los ingredientes y momentos adecuados para un adulto mayor ya que además del frío, se debe considerar que puede tener dificultades para deglutir o masticar, problemas de estreñimiento, disminución de la capacidad de absorción y muchas veces inapetencia o problemas con el peso. Todo esto sin considerar algún problema de salud frecuente en esta etapa como la diabetes o hipertensión arterial.

Vayamos por partes. Si el adulto mayor no tiene alguna restricción respecto de los alimentos, los caldos, es decir la esencia, es una bebida muy buena para mantenerlo hidratado y calentito a lo largo del día (siempre cuidando la sal). Esta se puede ofrecer entre las comidas o acompañando la merienda de media mañana o de la tarde.

Siempre debemos tener en cuenta que este caldo no está cargado de nutrientes y su principal beneficio es calentar el cuerpo e hidratar, pero podemos aprovechar de incorporar ingredientes donde sus vitaminas, minerales y algo de sus proteínas se sueltan en el agua y que además tengan propiedades funcionales.

Aquí les paso algunos ejemplos de caldos y sus beneficios:

1. Caldo con colágeno

Para prepararlo, colocar agua potable fría en una olla y en ese momento agregar patitas de pollo (generosa cantidad). La ventaja de colocarlo en frío, es que da mayor tiempo a que las patitas suelten más colágeno al caldo. Cuando ya esté en hervor, agregar apio, cebolla roja rallada, hierbabuena y orégano y dejar reducir. Una vez todo cocido, colamos y damos sólo el caldo. Al ser una bebida para hidratar y calentar el cuerpo, no damos los ingredientes sólidos para evitar saciedad. Por otro lado, no agregamos sal.

2. Caldo reponedor

En una olla, doramos (sin aceite) ajo y cebolla ralladas, colocamos pichones (previamente limpios), agua y agregamos 2 piezas de kión, dejamos hervir hasta que tome color, cocine el pichón y lo retiramos (este lo puede reservar para ser parte de un plato de fondo en almuerzo o cena). Al dejar reducir el caldo se concentra el sabor y no necesita sal.

En cuanto a las sopas estas pueden ser muy buena opción como plato de fondo siempre y cuando sea contundente.

Por ejemplo un aguadito de pollo o caldo de gallina con verduras son platos completos. En el aguadito de pollo se incluye proteína de la presa (que al estar sancochada sin piel y tierna es de más fácil digestión) arroz, arveja y choclito como fuente de energía, zanahoria, culantro, espinaca como fuente de vitaminas y minerales.

La hacemos mas o menos espesa según el estado del adulto mayor. Eso sí, evitemos el uso de aceite para dorar el aderezo de ajo y cebolla. Según tolerancia digestiva del adulto mayor medimos el culantro, y moderamos la sal. Acompañamos este plato con un plátano de postre y una chicha morada o emoliente tibio para beber.

Las cremas son buena opción como entrada, sin embargo no hay que caer en el error de pensar que al contener verduras reemplaza una ensalada. Sólo si el adulto mayor no puede masticar podemos considerarlo así, pero en la medida que pueda, debemos darle verduras ya que uno de sus beneficios es prevenir el estreñimiento.

Ahora si el adulto mayor tiene problemas para masticar, esta crema puede enriquecerse incluyendo queso crema, harina de almendras, hígado, pollo, papa, leche entre otros para darle mayor valor nutricional y ser un equivalente al plato de fondo manteniendo una consistencia espesa.

Las sopas, cremas y caldos son buenas preparaciones que ayudan en la almentación de invierno del adulto mayor, pero siempre decidamos qué queremos lograr con ello, hidratar, calentar, ser plato de fondo, cena o entrada. Según ello, decidimos qué ingredientes y qué tan contundente la hacemos.