Niños, adolescentes y adultos mayores: la salud mental de los grupos vulnerables en la pandemia de la COVID-19

La crisis sanitaria por el nuevo coronavirus ha impactado también en la salud mental de todos, especialmente en los grupos con más restricciones como los niños, adolescentes y adultos mayores. ¿Cómo afecta la pandemia a nuestro bienestar mental y emocional? Los especialistas responden.

En medio de la pandemia de la COVID-19, la salud mental es uno de los aspectos más afectados ya sea por las medidas impuestas en materia económica, política y social, que incluyó además una cuarentena social obligatoria y las restricciones de libre tránsito para niños y personas de la tercera edad. | Fuente: EFE

La salud es un concepto amplio: no solo incluye el estado de bienestar de nuestro cuerpo, sino también del aspecto psicológico y emocional.

Sin embargo, pese a su valor, es uno de los aspectos más desatendidos de los sistemas de salud en el mundo, de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud.

Este 10 de octubre se conmemora a nivel mundial el Día de la Salud Mental, una fecha que buscan concienciar sobre la importancia de cuidar de nuestra mente para obtener un bienestar completo.

En medio de la pandemia de la COVID-19, la salud mental es uno de los aspectos más afectados por las medidas impuestas en materia económica, política y social, que incluyó además una cuarentena social obligatoria y las restricciones de libre tránsito para niños y personas de la tercera edad.

Para el médico psiquiatra José Pablo Bullard, especialista del Centro Íntegro, que la incertidumbre generada tras la crisis sanitaria se suma al cambio radical en la rutina diaria como el home office y las clases virtuales, así como la afectación económica y el aislamiento social.

“El buen descanso nocturno podría verse afectado por todo lo descrito y también por las interrupciones que pudieran navegar por la falta de un adecuado límite en horarios laborales. Todo ello puede traer tristeza, angustia, inquietud, irritabilidad, alteraciones en el apetito, es decir, trastornos de ansiedad o depresión. Sumemos a todo ello, el impacto afectivo de manera negativa que traen los rumores, las falsas noticias, la desinformación”, explica.

Para el especialista, los grupos más afectados con la pandemia, en el aspecto de salud mental, son las personas mayores o enfermedades crónicas, niños, adolescentes, personal que labora en salud y personas que padecen un trastorno de salud mental, incluido el consumo de sustancias.

Por su parte, la psicóloga Carolina Mendez, coordinadora del programa de salud mental de la Municipalidad de Lima, resalta la pandemia de la COVID-19 ha acentuado las desigualdades existentes en nuestra sociedad.

“Ha golpeado con más fuerza a los más vulnerables como niños, niñas, adolescentes, adultos mayores, personas con discapacidad, mujeres, migrantes. Ha agudizado aún más los problemas de salud mental ya existentes y se ha visto un incremento de casos de depresión, ansiedad, estrés, así como las desigualdades de género”, explica.

La psicóloga clínica Giuliana Rivera menciona que desde el inicio de la crisis sanitaria, “la salud mental se ha visto muy afectada”, especialmente con los niños.

Todos los peruanos hemos perdido la estabilidad, hemos entrado en una especie de incertidumbre constante, que no sabemos cuándo va a terminar, hemos tenido picos de ansiedad y estrés, diversas emociones que nos han ido invadiendo. Muchos cambios repentinos y abruptos en los que hemos tenido que ir adaptándonos de manera repentina”, menciona. 

Algunas recomendaciones que se pueden brindar para cuidar la salud mental de los tres grupos es darles más afecto y seguridad. Bullard menciona que se debe intentar “fomentar su autonomía”. 

“Para evitar la aparición de sentimientos de inutilidad pedirles favores. Llevar a cabo actividades que mantengan distraído, alejado de las noticias. Respetar sus rutinas y actividades diarias mientras no interfieran con las restricciones sanitarias. Realizar una rutina de ejercicios físicos. Importante también mantener contacto con sus amigos, de ser posible enseñarles o ayudarles en el uso de las diversas aplicaciones como WhatsApp, zoom, entre otros”, sostiene.

Rivera resalta que se mantenga una rutina de sueño de entre 6 y 8 horas, así como momentos de recreación.

Estar muy unidos con la familia o con amigos, mantener estos vínculos más que nunca, es necesario en este momento de tanto aislamiento, de tantas restricciones”, afirma.

Las rutinas de los niños durante la pandemia han cambiado completamente: se les restringió la salida para evitar el contagio del nuevo coronavirus y dejaron de asistir al colegio para pasar a las clases virtuales. | Fuente: EFE

NIÑOS EN PANDEMIA

Las rutinas de los niños durante la pandemia han cambiado completamente: se les restringió la salida para evitar el contagio del nuevo coronavirus y dejaron de asistir al colegio para pasar a las clases virtuales.

En el caso del cierre de colegios, Mendez explica que los niños y niñas “han perdido toda posibilidad de relacionarse y socializar con sus pares” al no asistir a las clases presenciales.

“Estar tanto tiempo confinados ha incrementado la ansiedad y temor (en los niños). La falta de espacios usuales de socialización puede reducir sus redes de apoyo y el incremento en el uso de internet aumenta el riesgo de sufrir bulliyng o acoso sexual. Debido a que sus cuidadores pueden estar bajo altos niveles de estrés o enfermos también se dificulta el cuidado y la atención de sus necesidades básicas aumentando a su vez el riesgo de situaciones de violencia y negligencia”, menciona.

Bullard resalta que los niños también pueden experimentar emociones de tristeza, irritabilidad, miedo, angustia e inquietud frente a este nuevo contexto. 

“Esto se puede acompañar de alteraciones en el sueño como pesadillas y falta de concentración, esta última porqué no es lo mismo estar en un salón de clases que frente a una computadora. También puede estar asociado al estrés prolongado al estar expuestos a una cantidad de información que no son capaces de procesar”, menciona.

Para ayudar a mitigar los efectos de la pandemia en la salud mental de los menores, el médico psiquiatra explica que la mejor medida es mantener la rutina diaria, así como que estén cerca de sus padres o personas a cargo y “que no se sientan desamparados”.

“Los padres o tutores deben estar intentando generar actividades que sean llamativas para ellos dependiendo de la edad. No olvidar enseñarles el autocuidado, a protegerse a sí mismos, como el lavado de manos, el correcto uso de la mascarilla, cuando pregunten información darles de fuentes confiables y como lenguaje adecuado para ello”, afirma.

Los adolescentes son una población que característicamente presenta un pensamiento crítico hacia sus padres o figuras de autoridad por lo que se sentirán más incomprendidos y más aislados.

ADOLESCENTES, SALUD MENTAL Y COVID-19

Bullard explica que en el caso de los adolescentes es posible que la incertidumbre por el futuro los afecte emocionalmente. 

“Son una población que característicamente presenta un pensamiento crítico hacia sus padres o figuras de autoridad por lo que se sentirán más incomprendidos y más aislados. Esto asociado a la ansiedad de no ver a sus amigos o de perder su principal interés. Tienen la incertidumbre de cómo se da la vuelta a las clases expectantes de cómo será el trato con sus amigos, o incluso cómo serán sus planes a futuro. Se debe recordar que otra característica del adolescente es que son sensibles a las críticas ajenas, por lo que se mostrarán angustiados por temor a la crítica”, afirma.

Rivera resalta que la incertidumbre genera ansiedad, más en los adolescentes, en quienes “la personalidad aún no se ha definido porque depende de la etapa en la que se encuentren, aún no están listos para batallar con tanta incertidumbre como la que estamos viviendo”.

“Las opciones que la familia pueda proponer para que ellos puedan continuar con los planes es que puedan hacerles entender que los planes que tenían no han sido cancelados, sino que se han pospuesto. De repente ayudarlos a darles la vuelta estos planes para que puedan hacerlo de otra manera, hasta que las cosas puedan volver. Agarrarse de otra forma cuando las condiciones estén mejor”, sostiene.

Durante los meses en que los peruanos convivimos con la pandemia del nuevo coronavirus, los adultos mayores han sido los que más restricciones han tenido, entre ellos de movilidad, al ser considerados los más vulnerables frente a la COVID-19. | Fuente: EFE

ADULTOS MAYORES, LA POBLACIÓN MÁS AFECTADA

Durante los meses en que los peruanos convivimos con la pandemia del nuevo coronavirus, los adultos mayores han sido los que más restricciones han tenido, entre ellos de movilidad, al ser considerados los más vulnerables frente a la COVID-19.

Mendez explica que con el confinamiento por el nuevo coronavirus “muchas personas mayores permanecen aisladas, sintiéndose muy mal y decaídas al no poder sentir la compañía y afecto de sus seres queridos”.

“Recordemos que los adultos mayores tienden a deprimirse con mayor facilidad. Asimismo, el haber sido limitados en sus círculos sociales ayuda a la depresión, sumado a la pérdida de sus seres queridos, el no haber podido estar presentes, tal vez en los rituales usuales de despedida como los velorios. Todos estos factores han impactado en salud mental. De igual manera, el hecho de que en un principio de la pandemia, los servicios de atención de primer nivel fueron restringidos, también ocasionó que muchos adultos mayores con enfermedades preexistentes no pudieran continuar con su tratamiento. En consecuencia, tanto su salud mental con su salud física se vieron afectadas”, menciona.

Rivera sostiene que se debe entender que los adultos mayores de hoy son personas muy activas.

“Creo que son bastante responsables y saben cuidarse, son conscientes y tienen que ser responsables también de adónde va, con quién van, no tanto ellos como sus familiares. Creo que no dejarlos entrar a diversos sitios no es real, creo que se les está limitando”, menciona.

Bullard explica que “las restricciones sanitarias de movilidad los afecta de manera negativa ya que su contacto social habitual, al ser población de riesgo, se ha disminuido marcadamente”. 

“Recibir amigos, salir a pasear o almorzar con sus familiares eran posiblemente sus principales actividades en la semana y estas han sido anuladas de un día para otro. Con la repercusión efectiva negativa que involucra el cambio brusco del confinamiento aparecen el miedo, la confusión, la angustia y la tristeza, incluso un estado de hiperalerta por la posible pérdida de amistades a causa del coronavirus. Lo mismo que puede significar el inicio de una depresión. Para ello hay que estar pendientes de cualquier signo que puede interpretarse como un autoabandono, como restarle importancia al tratamiento farmacológica en caso estás siguiendo alguno”, sostiene.