Día Mundial de la Lucha contra el Sida: ¿Qué diferencia la pandemia del VIH de la de COVID-19?

Este 1 de diciembre se conmemora el Día Mundial de la Lucha contra el Sida, una enfermedad causada por el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) que fue reportada hace unos 40 años. ¿Qué diferencia esa pandemia con la del nuevo coronavirus y por qué no se ha logrado aún tener una vacuna contra el VIH? Estas preguntas serán respondidas por especialistas en el siguiente artículo.

Hace 40 años, el mundo vivió una pandemia a causa de la propagación del virus de inmunodeficiencia humana (VIH), que causa el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA), la etapa crítica de la enfermedad. En este año, el virus SARS CoV-2 llevó al mundo a enfrentarse a una pandemia de gran magnitud, después de cuatro décadas. | Fuente: AFP

Hace 40 años, el mundo vivió una pandemia a causa de la propagación del virus de inmunodeficiencia humana (VIH), que causa el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA), la etapa crítica de la enfermedad.

En este año, el virus SARS CoV-2 llevó al mundo a enfrentarse a una pandemia de gran magnitud, después de cuatro décadas. Una de las principales diferencias entre ambas pandemias es que en el caso del VIH no se tuvo una prueba diagnóstica hasta 3 años después de reportarse los primeros casos. Con el nuevo coronavirus, las pruebas diagnósticas (como las moleculares PCR) estuvieron disponibles en los primeros tres meses del 2020, lo que ayudó a identificar a los portadores del virus y a tratar de aplanar la curva de contagios.

Humberto Vasquez, médico infectólogo de Clínica Internacional, comenta que la pandemia generada por el sida “se considera la peor epidemia de los últimos años del siglo 20 porque afectó a todos los continentes, a muchísimas personas de diferentes grupos sociales y diferentes etnias”.

Se considera que a la fecha, hay alrededor de 40 millones de personas que viven con VIH y más de 1 millón mueren en el planeta, Esto ocasiona altos costos en el tratamiento y es similar, las similitudes con la COVID-19 son justamente la extensión mundial, la afectación y también su relación con la conducta de las personas”, menciona.

Por su parte, el especialista en VIH Julio Cachay, médico internista de la Clínica Ricardo Palma, resalta que la “forma de presentación (propagación en los cinco continentes) es la que genera una similitud de presentación con la COVID- 19”.

“Otras semejanzas entre estas dos pandemias es que el agente etiológico son virus, el virus del VIH, la que genera el sida y el del SARS CoV-2 que es la que genera la COVID-19. Otra similitud en estas pandemias es el potencial de letalidad que termina la infección de ambas”, sostiene.

Sin embargo, menciona Cachay, sus diferencias son más marcadas que sus posibles similitudes tanto en la evolución de la infección, los mecanismos de transmisión y el tratamiento que se usa.

“El sida es una infección de evolución crónica de por vida y la COVID-19 es una infección aguda de resolución en semanas. Los mecanismos de transmisión son diferentes también: el VIH tiene transmisión por contacto directo sexual y  COVID-19 por contacto directo, pero por vías aéreas mediante gotas o gotitas respiratorias. Mientras que en la infección de VIH/ Sida tenemos en las últimas décadas un tratamiento antirretroviral que controla la infección y evita una letalidad alta, en COVID-19 todavía no tenemos un manejo antiviral específico”, añade.

Milagros Dueñas Roque, médico genetista de la Facultad de Ciencias de la Salud de la UTP, afirma que considerar la pandemia del VIH/Sida como una de las peores de la historia se debe al número de afectados “que crece en todas las regiones del mundo desde su primera descripción en 1981 y la identificación del agente causal (el retrovirus) en 1983 hasta la fecha”.

“Existen más de 37 millones de personas viviendo con VIH y ha causado más de 35 millones de defunciones. La letalidad del VIH sin tratamiento se reporta cercana al 100%. Sin embargo, los múltiples esquemas de tratamiento antirretroviral han convertido a la infección por VIH en una enfermedad crónica como la diabetes, con una expectativa de vida es cercana a la de la población general”, menciona. 

Dueñas añade que en el caso de la pandemia de la COVID-19, “hasta la fecha se han reportado más de 60 millones de casos confirmados y más de un millón de muertes a nivel global”. 

“Lamentablemente aún no se ha encontrado un tratamiento efectivo y la mortalidad en el mundo puede variar en diferentes regiones que van entre 3 a 11%”, afirma.

CONVIVIR CON LA COVID-19

Si bien los avances científicos en relación con la COVID-19 han sido auspiciosos, debemos tener en cuenta que volver a “la normalidad”, a la que estábamos acostumbrados previo a la pandemia de la COVID-19, no será así. Al igual que con el VIH, el mundo tendrá que aprender a convivir junto al nuevo coronavirus, incluso si se tiene un tratamiento efectivo y una vacuna segura, principalmente por los problemas de acceso a la salud universal.

En esa línea, Mike Ryan, director de Emergencias Sanitarias de la Organización Mundial de la Salud (OMS) afirmó que debemos saber que existe la posibilidad de que el SARS CoV-2 siga en el mundo. “El virus podría convertirse en otro virus endémico en nuestras comunidades y estos virus pueden no irse nunca”, dijo.

La información es uno de los pilares para combatir esta nueva pandemia: al igual que con el VIH, resulta importante que todos conozcamos la forma de prevenir el contagio, entender cuáles pueden ser las formas de contagio y las medidas que nos pueden ayudar como el lavado de manos, uso correcto de mascarillas y distanciamiento social.

Vásquez resalta que, a diferencia de la infección por el nuevo coronavirus, que dura más o menos 3 semanas y el organismo logra exterminarlo, “la infección por VIH dura de por vida, por lo menos hasta el estado actual de la tecnología terapéutica”.

“Vivir con VIH, vivir con SARS nos ha modificado la conducta y los estilos de vida, ha impactado porque estas conductas tienen mucho que ver con la posibilidad de infectarse. Es necesaria una inversión en investigación científica de parte de las universidades, de parte de los estados y la participación de los pacientes en proyectos de investigación buscando nuevos métodos de tratamiento”, sostiene.

Cachay sostiene que como toda infección transmitida al ser humano, luego de un comportamiento epidémico, viene la fase endémica. Es decir, persisten casos nuevos, pero en mucha menor frecuencia a lo largo de los meses o los años. 

En este contexto, los mecanismos de prevención para el caso de la COVID-19 producida por el SARS CoV-2, que se transmite en forma directa persona a persona a través de gotas respiratorias, son muy conocidos: el uso de máscaras perenne y universal, el distanciamiento social de 2 metros, el lavado de manos con agua y jabón por 20 segundos en forma recurrente, el evitar las aglomeraciones de personas y asimismo, favorecer la ventilación de los ambientes o la permanencia y en espacios abiertos. Todas estas medidas van a disminuir en la posibilidad el riesgo de transmisión del SARS CoV-2 y por lo tanto debemos adquirirlas como una normativa habitual en el diario vivir”, menciona.

Por su parte, Dueñas menciona que tanto en el caso de la COVID-19 como de la infección por VIH, “la detección precoz juego un papel importante para el control de la diseminación del virus”.

“En el caso del VIH, cuyas vías de transmisión son principalmente la sexual y la sanguínea, el diagnóstico temprano, el inicio del tratamiento antirretroviral y la prevención a través de las medidas de prevención probadas en contactos incluyendo la profilaxis pre exposición son fundamentales para detener la transmisión del virus. En el caso de COVID-19, al tratarse de un virus principalmente de transmisión respiratoria, la identificación de afectados y su pronto aislamiento, así como medidas preventivas generales, entre ellas el distanciamiento social, lavado de manos y el uso de mascarillas son importantes para controlar su transmisión”, añade.

Pese a que la enfermedad causada por el VIH se conoció hace casi 40 años, hasta el momento no se ha obtenido ninguna vacuna contra el sida. | Fuente: AFP

¿POR QUÉ NO EXISTE UNA VACUNA CONTRA EL SIDA?

Pese a que la enfermedad causada por el VIH se conoció hace casi 40 años, hasta el momento no se ha obtenido ninguna vacuna contra el sida. Vásquez menciona que una de las explicaciones a la falta de una vacuna contra el VIH es que “lo que hacen las vacunas es incentivar o desencadenar un proceso natural del sistema inmunológico que logra combatir un virus”.

“La gran mayoría de infecciones virales tienen una corta duración, el organismo tiene éxito en encontrarlo después de algunos días o semanas, en cambio, en el VIH el sistema inmunológico ha sido, hasta la fecha, incapaz de controlar. Entonces, una vacuna no tiene esa posibilidad de estimular un proceso natural que en este caso no existe. Otra de las causas por las cuales no se ha podido lograr una vacuna es la muy alta mutabilidad del VIH. Entonces es necesario por lo tanto una gran participación de la población, de los estados, las universidades y los laboratorios para buscar tanto vacunas como fármacos eficaces”, sostiene.

Cachay resalta que en el caso del VIH/ Sida, hasta el momento, no hay una vacuna eficaz, debido a las características del virus, que “tiene una gran capacidad de mutación, de cambios de su genoma que determinan que en un año, prácticamente, este virus ha cambiado, a mutado su capa proteica hasta en un 30 a 40%, que protege al virus, por así decir, de los mecanismos inmunes”. 

“A diferencia del SARS CoV-2, que se ha logrado obtener una vacuna de una eficacia del 90% o más que genera una respuesta inmune a través de anticuerpos específicos contra el SARS CoV-2 que los neutralizan y protegen a la persona. Nuevamente, esto es debido a que el virus del SARS COv-2 que produce la COVID-19 es un virus relativamente más estable que el VIH, el virus del sida”, agrega.

Finalmente, Dueñas menciona que “la infección por VIH provoca una infección crónica y no hay reportes de personas que se hayan recuperado de forma natural de la infección, a diferencia de otras enfermedades virales como la varicela y el sarampión, donde sí existe recuperación natural y por lo tanto la respuesta del sistema inmunológico protegería contra una segunda infección”.

“Esto ha permitido el desarrollo de vacunas preventivas que inducen inmunidad de manera efectiva. En el caso del VIH se está intentando desarrollar vacuna terapéutica cuya finalidad es prevenir las complicaciones graves de la infección y mejorar la respuesta inmunológica en los que tienen la infección, reduciendo la carga viral y disminuyendo la necesidad de uso de medicación antirretroviral. Sin embargo aún se necesitan mayores estudios que permitan encontrar vacunas efectivas ya sea para la prevención o el tratamiento del VIH”, finaliza.