El arte de Iván Mejía deja en alto el nombre de Perú. | Fuente: Produce | Kontiti

Iván Mejía Ramírez es un artista cusqueño que ha conseguido hacer de su talento para la artesanía y chocolatería, un medio para difundir la cultura del país a través de sus esculturas inspiradas en motivos peruanos. Natural del barrio de San Blas, Iván proviene de una familia de artesanos y tan solo con ocho años empezó haciendo escultura en piedra e imaginería colonial.

Más tarde, buscando una nueva opción de emprendimiento, fundó la marca de chocolates cusqueños “Kontiti”. En su trabajo hace uso del cacao chuncho, que se cultiva únicamente en el Valle de La Convención, el único lugar en el planeta donde se obtiene este producto de sabor incomparable.

Como artista, ha decidido promover la cultura peruana y colocar en el mercado el cacao chuncho cusqueño, generando así impacto social y económico. El procesamiento de este producto se lleva a cabo en su propia planta de cacao, el cual es colocado en diferentes moldes y, por último, encajonados para ser lanzados al mercado con la mejor calidad posible.

Las finas manos de Iván y su familia son las que se encargan de darle forma al chocolate recién salido de la olla y transformar este producto orgánico en arte. “Kontiti es historia, arte y chocolate. Desde que lanzamos nuestro primer producto, hemos tenido buena acogida por parte del público. Los turistas se llevan nuestros chocolates para mostrarle a su familia y amigos cómo es Perú”, agregó el artista chocolatero.

Entre los diseños favoritos de los turistas están los de animales oriundos de nuestro país, como las llamas y cuyes. | Fuente: Kontiti

El arte de Iván Mejía es famoso entre los turistas, quienes no dudan en llevarse como recuerdo de nuestra tierra chocolates con forma de Machu Picchu, el tradicional Tumi, el aríbalo incaico, llamas y pequeños cuyes. Asimismo, entre la variedad de productos que presentan, destacan los sabores de chocolates con sal de maras, el de xilitol para diabéticos y de frutas como maracuyá y kiwi.

Escultura de la ciudadela de Machu Picchu en 3D hecha de chocolate cusqueño. | Fuente: Kontiti

Actualmente, la labor de Iván y su familia es reconocida por el Ministerio de Producción (Produce), el cual apoya su emprendimiento a través de capacitaciones sobre temas administrativos.

“A veces no nos damos cuenta, pero la formalización nos abre muchas puertas. Produce nos ha brindado apoyo con capacitaciones, además, gestionaron nuestra participación en el Salón del Cacao y Chocolate, que fue una vitrina importante para nosotros”, finalizó.

Gracias al trabajo sostenido de “Kontiti” han obtenido la certificación de su planta de procesamiento en una región que destaca por ser cuna de uno de los mejores cacaos del mundo. Sin embargo, Iván Mejía vende más que solo chocolate, ofrece historia y arte a través del uso de nuestros recursos naturales.