Kamala Harris siendo recibida por administrador de la NASA, Bill Nelson.
Kamala Harris siendo recibida por administrador de la NASA, Bill Nelson. | Fuente: AFP | Fotógrafo: BILL INGALLS

La vicepresidenta de EE. UU., Kamala Harris, estuvo en el Centro Kennedy de la NASA expectante para lo que iba a ser el vuelo de Artemisa 1 hacia la Luna. Tras su suspensión, sin embargo, no se desanimó y mencionó su emoción por lo que viene para la astronomía.

"Volveremos a la Luna", afirmó en un mensaje en su cuenta de Twitter, poco después de darse a conocer la suspensión.

En declaraciones a la prensa, la vicepresidenta puso de relieve el trabajo de los ingenieros y científicos de la NASA, quienes "tienen la capacidad de ver lo que es posible y lo que nunca se ha hecho antes".

Harris, quien además es presidenta del Consejo Nacional del Espacio, reiteró que el compromiso del gobierno con el programa Artemisa "se mantiene firme". 

Expectativas pese al error

La expectación que suscitó la primera de las misiones del programa Artemisa, con el que la NASA quiere sentar las bases de una presencia humana permanente en la Luna y "más allá", era grande, al punto de congregar en la Costa Espacial de Florida un mínimo de 100 mil visitantes que querían presenciar el lanzamiento de este lunes, según estimaciones de la oficina de turismo local.

A su turno, el administrador de la NASA, Bill Nelson, justificó la "prudente" decisión de suspender el lanzamiento de hoy, y recordó que esta misión que durante unas seis semanas iba a realizar un viaje a la Luna de ida y vuelta buscaba poner a prueba las capacidades del cohete SLS (siglas en inglés de Sistema de Lanzamiento Espacial) y de la cápsula Orión.

"Esta es una máquina muy complicada, un sistema muy complicado. Todas esas cosas tienen que funcionar, y no quieres encender la vela hasta que esté lista para funcionar", declaró a la NASA TV.

El administrador de la agencia espacial fue en 1986 miembro de la tripulación de una misión del programa de transbordadores espaciales, la cual, como recordó hoy, se suspendió hasta en cuatro ocasiones hasta lograr despegar con éxito.

Un sistema histórico

La suspensión de hoy supone un revés para una misión que algunos medios han cifrado en 4.000 millones de dólares y que suponía el debut en toda regla del cohete SLS, de 98 metros de alto (más que la estatua de la libertad de Nueva York) y el más potente fabricado hasta la fecha, gracias a sus cuatro motores RS-25 y dos propulsores adjuntos.

El cohete, cuyo diseño y construcción ha sufrido retrasos, tuvo también problemas para completar pruebas importantes previas al lanzamiento, una de ellas ocurrida en junio y que tuvo que ver con la carga de hidrógeno líquido.

Precisamente, el fallo de esta mañana tuvo que ver con la imposibilidad de que el motor RS-25 alcance la temperatura adecuada que debe tener al momento del despegue, tras la carga de hidrógeno líquido.

La Artemisa I quiere calibrar también las capacidades de la nave Orión, en la que pueden caber hasta cuatro tripulantes, y con reservas de agua y oxígeno que le permitirían unos 20 días de viaje independiente.

Tras separarse del cohete SLS, en principio al cabo de dos horas del despegue, la Orión debe ser capaz de continuar por su cuenta un trayecto que en total cubrirá unos 2,1 millones de kilómetros.

La nave volará cerca de la Luna, a casi 100 kilómetros de su superficie, y luego entrará en una órbita lunar lejana en la que llegará a situarse a más de 61.000 kilómetros del satélite terrestre, es decir hasta donde no ha llegado ninguna otra cápsula para tripulación.

El programa Artemisa tiene la tarea de tomar el relevo de su antecesor, el programa Apolo, cuya última misión, la Apolo 17, ocurrió en 1972 y representa la última vez que el hombre se ha posado sobre la superficie lunar.

Una ausencia que la NASA anhela acabar cuando la misión Artemisa III toque tierra en el satélite terrestre, posiblemente hacia el ecuador de esta década, y lo haga además con la primera mujer y el primer hombre de color que viajen a la Luna.

Antes de ello, la Artemisa II deberá hacer el mismo trayecto que la misión suspendida hoy, pero con tripulación. La NASA había programado para 2024, pero Nelson apunta mas bien para 2025. (Con información de EFE)

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