Cien días de confinamiento: lo bueno, lo malo y lo feo

Es importante detenernos a evaluar los resultados de las medidas adoptadas por el gobierno, la respuesta del sector privado y de la sociedad en general. Estos tiempos deben caracterizarse por rápidos aprendizajes y enmiendas eficaces.

Alonso Cárdenas

Alonso Cárdenas

COMPARTE

El lunes 16 de marzo, con apenas 86 contagiados confirmados con COVID-19, nuestro país iniciaba formalmente el confinamiento social obligatorio. Hoy 100 días después y con 255 mil 477 casos el Perú se apresta a convivir con una nueva e incierta normalidad. Mucha agua ha pasado bajo el puente y es necesario hacer un balance sobre lo bueno, lo malo y lo feo.

Entre lo bueno podemos rescatar las medidas iniciales del gobierno. La cuarentena definitivamente protegió a muchísimas personas, especialmente a las más vulnerables. Expertos del Minsa calculan que se salvaron alrededor de 100 mil vidas y se evitaron 900 mil contagios debido a estas intervenciones en los amaneceres de la pandemia.

Otro aspecto positivo ha sido el gradual incremento de unidades de cuidados intensivos (UCI). Al decretarse la cuarentena apenas contábamos con 100 camas UCI, el peor nivel en América del Sur. Hoy, de acuerdo con las cifras oficiales, las camas UCI se han elevado a 1078, un logro nunca alcanzado en los últimos 30 años, a pesar de ser todavía insuficiente.

De igual forma es digno de resaltar la iniciativa de Sistema de Transporte Individual Sostenible – SITIS, cuyo objetivo es contar con una red de 301 km de ciclovías articuladas en Lima. Esa iniciativa debe ser apoyada y ampliada por el Poder Ejecutivo.

Mucha agua ha pasado bajo el puente y es necesario hacer un balance sobre lo bueno, lo malo y lo feo en los 100 días de aislamiento social obligatorio
Mucha agua ha pasado bajo el puente y es necesario hacer un balance sobre lo bueno, lo malo y lo feo en los 100 días de aislamiento social obligatorio | Fuente: Andina

Entre lo malo, podemos destacar la política de distribución de bonos. Mi hipótesis es que esta iniciativa borró los logros iniciales alcanzados con el confinamiento social e inició la escalada de contagios. La política de bonos enviaba a la población un mensaje comunicacional contradictorio, por un lado, las autoridades decían “quédate en casa”, por otro “anda al banco a cobrar”.

Otro factor negativo ha sido la gestión de los mercados. Claramente muchos de estos lugares no reunían las condiciones mínimas de higiene y hacían que el distanciamiento social no fuera posible. En los inicios de la pandemia, varios sugerimos la distribución masiva de alimentos no perecederos en zonas vulnerables, utilizando el músculo, capacidad logística y experiencia del sector privado. Desgraciadamente los resultados están a la vista.

Otro elemento negativo ha sido el pobrísimo nivel de gestión pública del Estado. Hay muchos factores que explican este nivel tan deficiente, probablemente el más crítico ha sido el colosal desorden en el ámbito de los recursos humanos. Este caos tiene dos efectos perversos, el primero es que lo que se decide a nivel político no se ejecuta o se ejecuta tarde y mal a nivel administrativo. El segundo es que los trabajadores estatales ven vulnerados sus derechos laborales, como por ejemplo los médicos o enfermeras bajo el régimen de “terceros”.

Otro aspecto negativo ha sido el comportamiento del sector privado de salud. Tanto clínicas, farmacias como empresas de oxígeno han aumentado sus precios sin ningún control, poniendo el riesgo la vida de cientos de peruanos que tienen que pagar sumas astronómicas de dinero para poder acceder a su derecho a la salud. Este comportamiento codicioso y de lucro desbordado ha sido denunciado en redes sociales y medios de comunicación. Se espera que el gobierno tome cartas en el asunto prontamente.

Entre lo feo podemos destacar el repunte de casos de violencia contra la mujer. Al 14 de junio ya se han reportado 13 feminicidios durante la pandemia según cifras del MIMP. De igual forma, entre abril y mayo, 500 mujeres fueron reportadas como desaparecidas de acuerdo con datos de la Defensoría del Pueblo.

A manera de conclusión, este tipo de balances nos ayudan para dar luces sobre lo que podemos fortalecer, lo que necesitamos corregir y lo que debemos cambiar. Ante una nueva etapa de alta incertidumbre, nos puede orientar para un mejor proceso de toma de decisiones. Volveremos sobre este punto en una próxima columna.

NOTA: “Ni GRUPORPP ni sus directores, representantes o empleados serán responsables bajo ninguna circunstancia por las declaraciones, comentarios u opiniones vertidas en la presente columna, siendo el único responsable el autor de la misma”.

Sepa más: