El escritor con su puntero (en su frente) y su iPad que le ayuda escribir y comunicarse. | Fuente: RPP Noticias. | Fotógrafo: Milton López.

Lo importante no es lo que han hecho de nosotros, sino lo que hacemos con lo que han hecho de nosotros. Esa es una de las frases del filósofo francés Jean Paul Sartre respecto a la libertad. Pues Enrique Bustamante Pérez es libre porque hizo lo que quiso, pese a que un virus atacó su cerebro a los 21 años y paralizó sus extremidades.

Se volvió escritor. Y ya presentó de manera oficial su segundo libro en un auditorio del Congreso de la República.

Enrique Bustamante es similar al poeta Mariano Melgar. Son del mismo departamento de Arequipa e incluso también desean a una mujer con el mismo nombre. “Silvia es mi musa. Ella sería para mí la compañera ideal. Mi cómplice perfecta, mi amiga, mi complemento. La que aún no conozco. Se llama así porque me gusta el nombre”, declara a RPP Noticias.

Enrique es tan libre que hasta escoge aquello que no puede alcanzar.

El joven escritor, que nació el 4 de febrero de 1984 en el Hospital General de Arequipa, utiliza una máquina con un iPad, al estilo del astrofísico Stephen Hawking, para poder digitalizar las palabras que quiere retratar en un libro escrito o pronunciar para comunicarse. El aparato es bautizado por él como “Tobi”, igual que el nombre de su perro mascota.

“Escribo la idea y luego con un programa especial esta máquina lo habla. Escribo la idea con este puntero, que no es más que un pedazo de plástico unido con una punta de goma, unido a un cable. (…) Este es mi puntero, mi fiel compañero, que me ayuda a escribir. Con el me siento independiente”, explica el escritor.

Enrique Bustamante pasó su infancia en su casa en Umacollo (Arequipa). Después la familia entera se fue a vivir a Italia durante cinco años. Ya en la adolescencia, Enrique volvió al Perú para que estudiar la educación secundaria nacional.

A los 16 años comenzó a estudiar economía en la facultad de Economía de la Universidad Nacional de San Agustín, Arequipa. A los 18 años se fue a España para ser estudiante de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Granada. Luego de dos años, el virus atacó su cerebro, le inhabilitó la función motora, le amputó el habla, lo postró a una silla de ruedas y lo volvió libre.

La historia de su vocación literaria

Cuando Enrique Bustamante contrajo el virus cerebral estuvo en coma durante casi un mes. Luego de despertar, mientras hacía un paseo con sus familiares en una playa española apareció la idea de escribir. El espacio donde se originó su vocación era “un hermoso lugar donde se confunde el mar, la montaña y la civilización. Un lugar asombrosamente calmo. Fue en ese momento en que pregunté a mi mismo. ¿Por qué no escribes un libro?”, recuerda.

Su primer libro “Hablando con un ángel” es su primera obra y describe sus reflexiones luego de haber despertado del coma. Fue escrito solo con el dedo meñique que era la única parte del cuerpo que en ese tiempo obedecía sus órdenes. El texto fue presentado en España. Luego regresó a Arequipa para que a los 29 años finalice la carrera de economía.

La historia de Enrique Bustamante se volvió conocida a nivel nacional cuando este año fue invitado a presentar su primer libro en el Hay Festival, evento de la cultura mundial que reúne a los intelectuales más representativos del mundo en Arequipa.

“Me defino como una persona de campo, sencillo y tranquilo. Con dificultad de movimiento. Una de esas afortunadas personas que son felices con lo mucho o lo poco que tienen. Por eso me considero un afortunado. (…) No me siento un ejemplo para nadie porque todos tenemos una fuerza interior muy grande”, afirma el escritor.


De izquierda a derecha: José Luis Bustamante (padre); Arturo Bustamante (hermano gemelo); Enrique Bustamante; Rosa Elena Pérez (madre). | Fuente: RPP Noticias. | Fotógrafo: Milton López.

Enrique Bustamante es el menor de cuatro hermanos junto a su gemelo, Arturo. Quien comenta que su hermano no quiere restringir su actividad literaria a un trabajo solitario. Quiere fundar una especie de asociación en donde se pueden capacitar a personas con discapacidad en trabajos manuales como hidroponía y agricultura.

“De esa manera se pueden volver independientes. Pedimos apoyo de asesoría a los Ministerios de Trabajo y también al de la Mujer y Poblaciones Vulnerables”, dice Arturo.

Enrique Bustamante dice admirar a dios como hombre, a sus padres y a todos los peruanos que hacen al país más honorable. Y además le conmueve la pobreza económica y laboral cuando observa niños indigentes y adultos trabajando duro bajo el sol.

“Esas personas están obligadas a trabajar con las manos. Tú solo tienes que trabajar con el cerebro. Ánimo”, siempre se dice.

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