CLAE pasó de ser una empresa que brindaba asesoría financiera a un esquema piramidal, una estafa a gran escala.
CLAE pasó de ser una empresa que brindaba asesoría financiera a un esquema piramidal, una estafa a gran escala. | Fuente: ANDINA - DIARIO CORREO

Han pasado más de 24 años del fin de CLAE, la estafa piramidal más grande del Perú, que engañó a más de 200 mil personas, dejando a muchos de ellos sin los ahorros de toda una vida, sin el dinero de sus jubilaciones. Un engaño que movió hasta más de US$ 640 millones sin rendir cuentas al Estado.

El fraude económico más recordado a nivel nacional lo realizó Carlos Manrique Carreño, fundador del Centro Latinoamericano de Asesoramiento Empresarial (CLAE), que empezó a captar gente en en febrero de 1978, fecha en la que fundó esa institución. El cusqueño es egresado de la entonces Escuela Normal de La Cantuta donde estudió la carrera de maestro, especializado en matemáticas y literatura. Muy popular en su época, llegó a ser un líder y asambleísta universitario. Se pagó sus estudios tocando el acordeón y enseñando en la nocturna del colegio Guadalupe.

Inicialmente CLAE brindaba asesoría en administración de empresas, pero como ese servicio no era tan rentable, en 1980 Carlos Manrique decidió ir por más y le dio un giro a su negocio y empezó a funcionar bajo el esquema piramidal. Ahora captaba dinero con la promesa de otorgar “altos retornos”, ofrecía un interés de 100% por los ahorros.

¿Qué es una pirámide? Es un esquema de negocios ilegal, por el cual una persona capta a varias y les pide que estas refieran a otras más para que vayan depositando o entregando determinadas sumas de dinero. Con este dinero que van entregando los referenciados se va formando un fondo con el cual se van pagando a los primeros que se inscriban en el sistema. Pero llegado el momento esto va a colapsar porque no se sostiene en sí.

CLAE alcanzó la gloria entre 1989 y 1992, años en los que el sistema financiero formal no era competencia para la compañía, pues con el primer gobierno de Alan García la inflación había alcanzado niveles altísimos y pese al nuevo gobierno de Alberto Fujimori, y la nueva ruta económica que ello significaba, el miedo reinaba en la ciudadanía, por lo que optar por otra alternativa en lugar de ahorrar en un banco, hizo de CLAE un gigante y prometedor salvavidas. 

En esos cuatro años CLAE pasó a recibir miles de depósitos, anualmente captaba unos US$ 200 millones. Los claeístas recibían puntualmente sus intereses mediante letras o pagarés, puntos a su favor que hacía que se pasaran la voz y aumentase su popularidad como un sistema "eficiente", logrando captar más interesados en depositar su dinero allí.

Fin de la pirámide. El problema de este mecanismo, es que llega el momento en el que las personas que lideran y son la base de la pirámide ya no convencen y reclutan a más afiliados, y el dinero deja de entrar y los ahorristas ya no reciben el dinero prometido. Es por eso que pese a que el dinero de los ahorristas entre otros instrumentos era invertido en la Bolsa de Valores, el que ingresaba no era suficiente para costear los intereses altísimos ofrecidos a los depositantes. 

Pero la sentencia final, llegó en abril de 1992 cuando la Superintendencia de Banca y Seguros (SBS) decidió formalizar CLAE y como Manrique no pudo demostrar el estado real de las finanzas de su entidad ni cumplir con los requisitos que se le pedía, un año después el Gobierno intervino la empresa y ordenó su disolución el 16 de mayo de 1994, logrando recuperar alrededor de US$ 36 millones.

Finalmente tras huir a Estados Unidos, Carlos Manrique fue capturado por la justicia peruana y condenado a 8 años de prisión efectiva por defraudación y apropiación ilícita.