El verano será blanco según Chanel, casa para la que Karl Lagerfeld presentó el martes en París una colección de alta costura alba y florida, mientras Gustavo Lins propuso un vestuario de elegancia prístina, inspirada en un icono intemporal: Greta Garbo.

 

Cortas faldas de pliegues profundos, vestiditos combinados con minichaquetitas, pequeñas capas que marcan los hombros o chaquetas de cuellos recatados: todo es blanco para Chanel.

 

Pétalos salpican la muselina transparente y ensalzan el encaje de guipur. Leves plumas se posan en un vestido blanco. Preciosas túnicas bordadas de cristal y lentejuelas se combinan con leggings, siempre de blanco.

 

El negro aparece para marcar la silueta con un trazo, en apliques brillantes en la cintura o en bordados de azabache que adornan los vestidos.

 

"Estos vestidos pueden hacerse de todos los colores, pero me gustaban como una hoja blanca", declaró Karl Lagerfeld al terminar el desfile, explicando que pensó "en el aire de los tiempos" y trató de "encontrar una interpretación gráfica, lineal, clara, la página blanca, el punto cero, y volver a empezar".

 

Su lujo, dijo el diseñador, "es para iniciados", oculto en los detalles. Para Gustavo Lins, la elegancia reside esencialmente en la estructura de las prendas, que envuelven el cuerpo sin aprisionarlo.

 

El diseñador brasileño propuso un vestuario femenino que no vacila en pedir prestado a los hombres prendas (abrigos, chaquetones, pantalones) y materias, que Lins torna femeninas a través del movimiento, de la manera de ajustarlas en la cintura o de un detalle de muselina o de piel de zorro.

 

La colección se completa con una serie de vestidos fluidos y muy femeninos, drapeados o con movimiento en espiral. Un vestido "cuatro en uno" de crepé de lana negro con forro de muselina rosa viejo, construido en una sola pieza de tela, es doblemente reversible (espalda-delantero y derecho-revés).

 

Un kimono, prenda de referencia del diseñador, se transforma en vestido y se realza con un echarpe de visón.

 

"Para esta colección partí de dos referencias, Greta Garbo y Arletty", explicó Lins a la AFP. Greta Garbo, "referencia estética" que sobrevive al tiempo, "tenía esa manera de lucir abrigos o chaquetones masculinas que la hacía muy femenina".Junto a ella, la otra referencia fue Arletty, actriz francesa que encarnó "ese chic parasino de mujer osada pero nunca vulgar".

"Creo que esas dos imágenes femeninas se equilibran. Una es la distancia, otra la proximidad. Trabajé esos dos principios pasando de uno a otro con total libertad", explicó Lins.

 

En la colección de Christian Lacroix deslumbran los detalles. Bordados o cascadas de flores, trencillas de plata, volantes plisados, motivos con sobrebordados brillantes... Las mujeres Lacroix lucen cortos vestidos redondeados, cortísimas faldas plisadas a cuadros, vestidos "baby-doll" de tul pálido o vestidos en forma de trapecio de seda negra bordada con una flor.

 

"Se dice siempre que con la crisis las faldas se alargan ¡Pues no! a mi me gustan las piernas", afirmó el diseñador.

 

En su colección, las flores engalanan boleros y bustiers de tafetán, la pechera o la espalda de un vestido, y caen en cáscada púrpura en un largo vestido de noche.
 

AFP