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Un apagón insólito se produjo en Buenos Aires, acostumbrada a estar en penumbras, sobre todo en verano, a raíz del déficit de energía. Esta vez hasta la mismísima Casa Rosada, la sede gubernamental de Argentina, sufrió las consecuencias.

A las ocho y media de la noche del miércoles último el jefe de gabinete, Juan Abal Medina; el ministro de Interior, Florencio Randazzo; y los secretarios Carlos Zannini y Oscar Parrilli, se quedaron completamente a oscuras, según reporta Elmundo.es.

Los altos funcionario "debieron bajar a tientas las escaleras de mármol del palacio", ayudados con la tenue iluminación de sus teléfonos celulares. Luego se congregaron en el patio, donde todavía había un reflejo pálido de las farolas de la plaza de Mayo.

Los dos equipos electrógenos a gasóleo no funcionaron y el apagón se prolongó por casi una hora, hasta que obreros de la empresa eléctrica Edesur logró que las bombillas iluminasen de nuevo la sede de gobierno.

Para suerte de la presidenta argentina, Cristina Fernández, viuda de Kirchner, ella no estuvo en la Casa Rosada cuando todo se produjo.

Sin embargo, se vio obligada a recibir en su residencia del barrio de Olivos a los miembros del equipo económico de su gobierno. Tuvo una urgencia por la disparada del dólar "blue" (paralelo).

Argentina sufre de un déficit de energía, que obliga al país a importar petróleo y gas por valor de unos 8.000 millones de euros. A la crítica situación se suma la obsolescencia de la red, sin renovar desde décadas.

Según refiere el portal español, el Gobierno argentino trata de maquillar el problema acusando a supuestos confabuladores de presunto sabotaje. "Alguien bajó la palanca", denunció el ministro de Infraestructura, Julio De Vido, en el último gran apagón producido el 7 de noviembre pasado.

No obstante, especialistas en energía acusan a la administración de los Kirchner que en su casi década de gobierno no han puesto en marcha una política sustentable en el sector y no han estimulado a los inversores privados.