Calidad de agua y salud pública

En el Perú más de 7 millones de personas no tienen acceso al servicio de agua potable y están expuestos a sufrir enfermedades por el consumo de agua contaminada.
DIGESA

La contaminación por metales, residuos químicos y antibióticos, siguen siendo los principales factores de la  contaminación del agua, lo que repercute gravemente en  la salud de las personas. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el consumo de agua contaminada y la falta de acceso a servicios mejorados de saneamiento, está relacionada a más de 4.000 muertes prematuras al año en América Latina.

Entre las enfermedades que provocan estos decesos figura en primer lugar la diarrea entre las cinco primeras causas de enfermedades por el consumo de agua contaminada.

Pero eso no es todo, la exposición prolongada a agua contaminada con plaguicidas, metales, antibióticos y residuos radiactivos, se asocia a cánceres, fallas renales, problemas cognitivos y otras enfermedades no transmisibles.

La presencia de estos contaminantes se atribuye a la mala agricultura, la minería, la deficiencia de los sistemas de saneamiento y otras prácticas industriales.

En el mundo 2.000 millones de personas dependen del agua de las napas freáticas (agua subterránea más cercana a la superficie) y en el Perú 7,4 millones de personas todavía no cuentan con agua potable en sus hogares.

Según la  OMS en los países con menos acceso a servicios mejorados de agua y saneamiento, la expectativa de vida de su población es 7 años menor en comparación con aquellos cuya población tiene mayor acceso a este servicio.

Pese a esta realidad, la mayoría de habitantes ignora la importancia de cuidar este recurso que en países como el nuestro se ve sumamente vulnerado por los efectos del cambio climático.

Según las Naciones Unidades el Perú se ubica entre los 10 países con mayor disponibilidad de agua, pero por cuestiones geográficas y climáticas su distribución no es equitativa. Falta donde más se la necesita (vertiente del Pacífico) y sobra donde no hace mucha falta (vertiente del Atlántico). Es por ello importante tomar conciencia que cultivar una cultura de cuidado del agua es indispensable para preservar este recurso para las próximas generaciones.