Cortes estratégicos, pliegues, dibujos de siluetas, estudio de mangas, juegos de líneas, los diseñadores que han desfilado en la jornada dominical de la Cibeles Madrid Fashion Week han agudizado su ingenio y su aguja para investigar nuevas y femeninas formas y atraer a clientes cada vez más exigentes.

De nuevo perfectos, los hermanos Aitor e Iñaqui Muñoz, Ailanto, recibieron el encargo de clausurar el día con unas propuestas inspiradas en el cuento "El príncipe feliz" de Oscar Wilde, que combinaron con una opuesta línea marinera que han llegado a entremezclar.

Frente a esta tendencia, una línea más masculina de amplios abrigos y rayas marineras enriquecidas con grandes botonaduras. Este contraste de líneas se produce también en los tejidos con rígidas chaquetas acompañadas de vaporosas faldas en una pasarela ambientada con grandes espejos, un dibujo de Praga y las estatuas del Príncipe y la golondrina.

La Cuba de los años 40 es el hilo conductor de la colección con la que Carmen March ha querido rendir homenaje a dos mujeres Diana Vreeland, icono de estilo de la época, y Carmen Miranda.

Con mucha costura y más lujosa de lo que tiene acostumbradas a sus seguidoras, ha hecho una revisión de paillet y lentejuelas a los que, brillantes o mates, ha dado un aspecto más moderno, así como a sus encajes entolados sobre paño, faldas de bucle gomado, chaquetas con mucha sastrería y vestidos con pequeños volantes. Todo ello, con turbantes y a ritmo de mambo.

Desde que emprendió su camino en solitario, Ana Locking ha querido crear colecciones más reales y así ocurre en "Miracle", que agrupa propuestas muy femeninas, en las que se producen contrastes de tejidos y tendencias.