Foto: Sandra Villal

La tripulante peruana del Costa Concordia Sandra Villalón Vílchez describió los momentos previos al choque del crucero contra una roca, hasta la evacuación de los pasajeros, tras el naufragio de la embarcación el viernes 13 de enero, frente a las costas de la región italiana de Toscana, en Italia.

En los estudios de RPP Noticias, la joven relató que a las 9:45 de la noche se encontraba en el restaurante del cuarto piso, cerca a la popa, atendiendo la cena de los pasajeros a su cargo cuando se sintió el fuerte choque.

Dijo que hasta esa hora la navegación fue tranquila, por lo que pensaron que se trataba de mal tiempo, ya que en Europa están en invierno. Sin embargo, el crucero comenzó a inclinarse hacia el lado izquierdo.

Sandra Villalón recuerda que los pasajeros entraron en pánico cuando se apagaron las luces, incluso las de emergencia, y preguntaban qué sucedía realmente, pero ni los tripulantes tenían conocimiento de la magnitud del problema.

Señaló que los jefes pedían que ningún trabajador del barco se colocara los chalecos salvavidas para no asustar aún más a los clientes, ni daban la señal de alerta, pese al tiempo transcurrido.

Sostuvo que cuando los pasajeros se retiraron del restaurante, pese a las advertencias de quedarse en sus mesas, ella salió por una puerta de emergencia hacia las estaciones donde se hacen los embarques en casos de urgencia.

En ese lugar, ya había decenas de pasajeros insistiendo en subir a los botes, manifestó al asegurar que todos los trabajadores hablaban correctamente el idioma inglés y sabían nadar.

Sandra sostuvo que junto a su compañera de trabajo, de ciudadanía colombiana, guiaron a un grupo de 200 personas, de diversas nacionalidades, a subir a los botes salvavidas. Fue así como ella pudo también mantenerse a salvo.

Fue cuando recién, se dio la alarme de emergencia general, pero ya el crucero estaba bastante inclinado, subrayó la joven, quien en todo momento mantuvo la calma.