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El narrador, periodista y ensayista cubano Leonardo Padura, uno de los escritores más populares dentro y fuera de la isla, fue proclamado hoy ganador del Premio Nacional de Literatura 2012, informaron medios locales.

Padura (La Habana, 1955), reconocido especialmente por su serie de libros del género policiaco, ha seguido lo mejor de la tradición de la novela negra para ahondar en preocupaciones sociales, señaló una nota del Instituto Cubano del Libro (ICL), citada por la agencia estatal Prensa Latina.

Este galardón es el más importante de su tipo que otorga cada año el ICL, dependiente del ministerio de Cultura de la isla, el cual reconoce a los escritores que han enriquecido el legado de la cultura cubana en general y de su literatura en particular con una obra trascendente.

El jurado de esta edición presidido por el escritor Reynaldo González, ganador del Premio Nacional de Literatura 2003, evaluó 18 propuestas presentadas por instituciones literarias del país y acordó por mayoría distinguir al autor de "La novela de mi vida".

Los organizadores anunciaron que la ceremonia de entrega del premio se efectuará durante la próxima Feria Internacional del Libro de La Habana, que se celebrará del 14 al 24 de febrero de 2013.

Leonardo Padura escribió su primera novela entre 1983 y 1984 bajo el título "Fiebre de caballos", y le siguieron la tetralogía "Cuatro estaciones", integrada por "Pasado perfecto", "Vientos de cuaresma", "Máscaras" y "Paisaje de otoño", todas con el personaje protagónico del policía Mario Conde.

Después el detective reapareció en "Adiós Hemingway", "La neblina del ayer" y "La cola de la serpiente" con gran éxito internacional, traducidas a varios idiomas y ganadoras de prestigiosos galardones literarios como el Café Gijón 1995 y el Premio Hammett 1997, 1998 y 2005.

Su más reciente y exitosa entrega es el libro "El hombre que amaba a los perros" (2009), una feroz crítica al estalinismo donde refleja el drama que vivió León Trotski en los años que fue marginado y perseguido, hasta que fue asesinado en 1940 por Ramón Mercader, en México, por orden del presidente soviético José Stalin.

EFE