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La importancia de involucrar a las autoridades locales y a la comunidad en la lucha contra la desnutrición crónica infantil (DCI) fue resaltada por representantes del Ministerio de Salud (Minsa) y Unicef durante el foro “Participación Comunitaria como Estrategia Efectiva para la Reducción de la Desnutrición Crónica infantil y la Anemia”.

En el marco de esta reunión se presentó el libro “Promoción del Crecimiento y Desarrollo en la Primera Infancia: Buenas Prácticas y Lecciones Aprendidas del Programa Buen Inicio”.

La publicación que reúne la intervención del Minsa, Usaid y Unicef, entre los años 1999 y 2005, en comunidades rurales de Cusco, Cajamarca, Apurímac y Loreto, tiene como gran logro: la  reducción en 17% la desnutrición.

La estrategia denominada como “Buen Inicio” constituye una de las primeras experiencias nacionales que demostró que la desnutrición crónica infantil y la anemia pueden reducirse significativamente en comunidades rurales de zonas andinas y amazónicas.

Por su parte, el Viceministro de Salud Pública, José del Carmen Sara, destacó que esta estrategia ha sido incorporada por el Minsa al Plan Nacional de Lucha Contra la Desnutrición Crónica y la Anemia 2014 – 2016.

Una de las acciones consideradas en este Plan es la implementación y fortalecimiento son los Centros de Promoción y Vigilancia  Comunitaria del Cuidado Integral de la gestante y el niño (CPVC).

En estos centros los agentes comunitarios de salud orientan a las familias en el cuidado del embarazo, la lactancia materna exclusiva, la alimentación complementaria, la prevención y manejo de las infecciones y la estimulación del desarrollo de los niños menores de tres años. 

Paul Martin, representante de Unicef, resaltó que a 25 años de la promulgación de la Convención Sobre los Derechos del Niño experiencias como Buen Inicio demuestran que la niñez requiere del compromiso y el trabajo articulado del Estado, la comunidad y las familias.