Recuerda la carta inédita de Myriam Fefer a Eva Bracamonte

"Yo siempre estaré a tu lado. ¡Te amo!", le escribió la fallecida empresaría a su hija en una carta fechada el 24 de marzo de 2003.
Eva Bracamonte Fefer fue declarada inocente del asesinato de su madre, ocurrido el año 2006. | Fuente: Caretas - RPP

Eva Bracamonte Fefer fue declarada inocente del asesinato de su madre, la empresaria Myriam Fefer, fallecida el 15 de agosto del 2006. Tras años de enfrentarse a la justicia peruana, la joven fue absuelta este martes de la acusación de parricidio.  

Luego de años de diligencias judiciales y de su paso por la cárcel, la mayor de los Bracamonte Fefer quedó libre al no hallarse indicios determinantes que la inculpen como autora intelectual en el crimen de su progenitora.

Precisamente Myriam Fefer le dejó una carta a quien fuera luego acusada de ser su asesina. La misiva fue escrita tres años antes de su muerte y en ella expresó su profundo amor por sus hijos, Eva y Ariel, y su deseo de estar juntos para siempre, incluso después de esta vida.   

El íntegro de la carta, fechada en 24 de marzo del 2003, dice lo siguiente:

“Querida Eva: Tengo muchas ganas de escribirte. De sentirme muy cerca de ti. ¿Sabes? Eres muy especial, no siento esto porque seas mi hija, puesto que como hija ya eres especial.

Pero ese “muy” especial abarca más allá de la relación madre-hija que hay entre nosotras.

Estás haciendo un sueño realidad. Aunque nunca traté de planificar ni tu futuro ni tu personalidad, siempre te dejaré “ser”, igual a tu hermano, porque lo mejor que creo puedo hacer por ustedes es dejarlos ser. No decir (como me lo decían a mí): tú no sirves para nada, o “ves todo lo que yo consigo y tú qué” o “para qué sirves tú”… etc., cosas que no quiero recordar.

Para mí tú eres lo máximo, lo mejor como amiga, como hija, como compañera. Qué bueno que nos llevemos tan bien y no tengamos conflictos entre nosotras, porque conflictos personales tenemos todos.

Las cosas materiales son importantes solo como materiales, nos ayudan, nos complacen, nos gustan. Pero las acciones nos llenan, alimentan nuestro espíritu, nos sentimos mejor cuando hacemos caridad, o actos buenos, mejoramos nuestra calidad de persona.

Aunque en este mundo globalizado, rápido, lleno de movimiento, de dolor, mentiras, caprichos, con argumentos mediocres, nosotros tres nos sentimos un poco fuera de foco, pero estoy completamente segura de que vamos a tener una recompensa, y no creas que porque somos diferentes a mucha gente tendremos “la recompensa“, sino porque esa es la ley de la vida.

Yo creo en la reencarnación y ruego a Dios que cuando eso suceda estemos cerca otra vez: sería lo máximo, ¿sabes?

Te quiero mucho, a los dos los amo, ustedes son diferentes completamente y esa diferencia es muy importante porque tú llenas una parte de mi vida y Ariel la otra, a mi hijo lo admiro por muchas cosas, él también es increíble.

Soy muy feliz al lado tuyo y al lado de tu hermano. ¡Son lo máximo!

Muchas veces estoy nerviosa y creo que es la edad  (premenopausia) y otras creo que es la inestabilidad económica y social, puesto que no puedo ofrecerles más de lo que les doy y eso me hace sentir mal.

He cometido muchos errores en mi vida y ruego que los errores que ustedes cometan en sus vidas sean menores.

Estudien mucho, súperense porque la libertad se gana a pulso, con esfuerzo, con conocimiento y con trabajo. Mientras tú seas dueña de tu destino, NADA NI NADIE te parará. ¡Solo pararás cuando digas basta!, me quedo en esta estación (luego puedes seguir en el tren de la vida y buscar otra estación). Pero esto depende de ti. De tus alas, de cuán fuertes sean para seguir el vuelo.

Recuerda siempre que tú eres dueña de tu destino, todo depende de ti, es tu responsabilidad saber a qué decir sí y a qué decir no. Yo siempre estaré a tu lado. ¡Te amo! Mamá”.

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