O"Neal reivindicó ante Bryant su imagen de pivot dominador y ganador

Shaquille O"Neal, de los Suns de Phoenix, se ha reencontrado con la mejor versión del hombre alto más dominador de la liga que hubo durante más de una década.
No ha sido fácil para el veterano pívot Shaquille O"Neal, de los Suns de Phoenix, su recorrido personal y profesional durante el último año y medio, pero desde que comenzó el 2009, se ha reencontrado con la mejor versión del hombre alto más dominador de la liga que hubo durante más de una década.

O"Neal, que el próximo viernes cumplirá 37 años, vivió una jornada muy especial cuando tuvo que enfrentarse a su ex equipo de Los Ángeles Lakers y lo hizo además siendo el líder indiscutible de los Suns ante las bajas de los estelares Amare Stoudemire y el base canadiense Steve Nash.

El veterano pívot, que ha tenido que hacer un gran esfuerzo para recuperar su mejor condición física, ha aceptado el reto de ser de nuevo líder indiscutible dentro del equipo al que llegó completamente devaluado de los Heat de Miami, fue la clave para que los Suns ganasen por 118-111 a los Lakers.

Si la noche del pasado viernes, O"Neal había logrado 45 puntos ante los Raptors de Toronto, la mejor marca individual en los últimos seis años de su carrera, ante los Lakers aportó 33 para conseguir por primera vez también desde el 5 al 7 de marzo del 2004 partidos consecutivos con 30 o más tantos.

Precisamente, cuando tenía de compañero a Bryant en Los Lakers, aunque ya estaba todo listo para que llegase el divorcio de la pareja más dominante que hubo en la NBA las cinco temporadas anteriores.

"Es lo que siempre he hecho, anotar puntos y dominar en cada partido", declaró O"Neal. "Lo llevo haciendo desde 1992, pero si no me creen lo que digo, entonces vayan a Google", bromeó O"Neal.

Además con sus dos últimas actuaciones, O"Neal entró a formar parte de la selecta lista de sólo cuatro jugadores que con más de 35 años lograron partidos consecutivos de al menos 33 puntos anotados.

Como es lógico, al frente se encuentra el legendario Michael Jordan, el "Mailman" Karl Malone, dos de los ex jugadores con los que O"Neal protagonizó grandes batallas deportivas, y el hombre de la muñeca de seda, el estilista y ejemplar Alex English.

"Una gran número de personas piensan que yo he perdido mi toque encestador", comentó O"Neal al concluir el partido contra los Lakers. "Pero es que nadie me cree cuando digo que estoy lesionado y eso fue lo que sucedió el año pasado".

Bryant, su gran rival cuando ambos querían tener el control del liderato dentro de los Lakers, no fue tan lejos como el propio O"Neal en cuanto a si vuelve a ser el pívot más dominador que había en la NBA, pero si reconoció que estaba en un gran nivel de forma.

"No pienso que sea el Shaq de hace siete años, pero sí está jugando muy bien", comentó Bryant. "La clave es que los compañeros le están dando más el balón dentro de la pintura y cuando eso sucede es muy difícil defenderlo".

Bryant alabó el gran trabajo que había hecho su compañero, el pívot español Pau Gasol, pero ante un cuerpo de 114 kilogramos de peso las opciones por detenerlo son muy pocas.

"Pau tuvo que chocar con 114 kilogramos y no es mucho lo que se puede hacer ante esa situación, por lo que Shaq tomo ventaja de su fuerza física", explicó Bryant, que también como en los viejos tiempos anotó 49 puntos para ser el máximo encestador, pero el resto del equipo, con la excepción de Gasol (30 puntos), estuvieron ausentes del partido.

Además Bryant, no sólo sufrió la derrota deportiva de su equipo, sino que también padeció los efectos demoledores de la fuerza de O"Neal cuando en una penetración a canasta le dio un golpe en la boca y le movió un diente.

"No me digan nada chistoso porque no voy a reírme y no quiero que vean mi diente", comentó Bryant a los periodistas.

Bryant, al igual que el entrenador de los Lakers, Phil Jackson, reconocieron que los Suns con la mejor versión de Shaq desde que los dejó hace cinco años, fueron el equipo que tuvo mayor energía y capacidad de victoria.

EFE