Un jurado del condado de Schuylkill, en Pensilvania (EE.UU.), ha absuelto del cargo de asesinato a uno de los adolescentes que mataron a golpes a un inmigrante mexicano en 2008 y del de agresión agravada a otro.


El jurado absolvió a Brandon Piekarsky, de 17 años, de los cargos de asesinato en tercer grado e intimidación étnica, mientras que su cómplice Derrick Donchak, de 19 años, fue liberado de los cargos de agresión agravada e intimidación, informó la cadena de televisión CNN.


En su lugar, ambos fueron declarados culpables de agresión.


Los fiscales señalaron durante el juicio que se trató de un delito de odio por motivos raciales y étnicos.


Tras conocerse el fallo del jurado, las críticas fueron explícitas por parte de organizaciones de inmigrantes.


La víctima, el mexicano Luis Ramírez, que tenía 25 años, fue atacado el 12 de julio de 2008 por un grupo de jugadores y ex jugadores de un equipo de fútbol americano.


Los jóvenes, todos residentes de Shenandoah, jugaron al fútbol americano en la Valley High School. Donchak, matriculado en la Universidad de Bloomsburg, era el quarterback del equipo durante la temporada pasada.


El grupo se topó por la noche con Ramírez en un parque. La víctima iba acompañada de una chica joven a la que un miembro del equipo, Brian Scully, de 18 años, preguntó si no era un poco tarde para estar por allí.


Ramírez se sintió ofendido y respondió a gritos en español. Scully empezó a insultarlo con frases racistas, lo que desató la pelea, primero entre Piekarsky y el mexicano, y después Donchak se sumó a la riña para ayudar a su amigo.

 

Tras separarse, Scully siguió insultando a Ramírez, quien se defendió. Fue entonces cuando otro miembro del grupo, Colin Walsh, de 17 años, pegó de nuevo al inmigrante.


Piekarsky después le dio a Ramírez una patada en la cabeza cuando ya estaba tirado en la calle.


Crystal Dillman, la prometida de Ramírez, describió el año pasado que se acercó corriendo a la escena y vio que su novio estaba inconsciente y echando espuma por la boca.


Un testigo dijo que el grupo había estado bebiendo licor de malta en el bosque unas horas antes de la pelea.


Walsh se declaró culpable de haber violado los derechos civiles de Ramírez y puede estar libre en cuatro años, mientras que Scully está acusado en una corte para menores de asalto agravado e intimidación étnica.


La víctima, que llegó a EE.UU. de manera ilegal hace unos siete años, trabajaba en una fábrica. Dillman, que es blanca y creció en Shenandoah, dijo que Ramírez, con el que tiene dos hijos, a menudo tenía que aguantar insultos y por eso quería volver a México.


Los cargos de agresión por los que fueron declarados culpables Piekarsky y Donchak conllevan sentencias de entre uno y dos años de cárcel.


El caso ha provocado un aumento de las tensiones racistas en la ciudad de Shenandoah, a unos 130 kilómetros al noroeste de Filadelfia, y acarreado críticas dentro y fuera de México.


EFE