Los ciudadanos necesitan un certificado para ir al trabajo y uno distinto para acudir a comprar víveres o medicinas. | Fuente: AFP or licensors | Fotógrafo: SEBASTIEN BOZON

El fiscal de la capital francesa, Rémy Heitz, propuso este martes que los ciudadanos que violen en reiteradas oportunidades el confinamiento impuesto por el nuevo coronavirus sean sancionados con un periodo de trabajo social en los hospitales cuando la pandemia llegue a su fin en el país.

Heitz, quien también ejerce como fiscal nacional antiterrorista, indicó que este tipo de sanción sería más “didáctica e interesante”, sobre todo en el caso de los más jóvenes. Esto considerando que la sanción monetaria para quienes violen la cuarentena es de hasta 3.750 euros o incluso la pena efectiva de cárcel hasta por seis meses en casos graves.

Solo en París, en las últimas dos semanas, se han efectuado aproximadamente 300.000 controles y 25.000 multas. “Sobre cada 10 controles, 9 personas están en regla", indicó el alto magistrado. "Es un signo positivo, a pesar de los recalcitrantes”, agregó Heitz en declaraciones a la radio France Info.

Para salir a trabajar y realizar compras de víveres o medicinas, los ciudadanos en Francia necesitan un certificado especial, pues Emmanuel Macron ha decidido hacer frente a la pandemia desde varios frentes: el económico, el científico y el de orden público, sin embargo, la falta de mascarillas sigue siendo uno de los principales problemas del país para combatir al Covid-19.

En esta línea, a partir de marzo, Francia incluirá la fabricación de medicamentos y material sanitario como objetivo indispensable.

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