"Estamos bien en el refugio los 33", frase que dio la vuelta al mundo, por ser la primera prueba de que el grupo de obreros atrapados en la mina San José de Chile habían sobrevivido a un derrumbe, y permanecían a 700 metros de profundidad, está inmersa tras el exitoso rescate, en una "batalla legal" por propiedad.

La popular frase ha quedado inscrita en Registro de Propiedad Intelectual desde el lunes último, a nombre de su autor, el minero José Ricardo Ojeda.

Lo peculiar es que esto se hizo sin que el propio aludido tenga conocimiento, y esto por voluntad del escritor Pablo Huneeus, quien luego consiguió el celular de Ojeda Vidal y le contó lo que había hecho, aunque no se conocen declaraciones suyas o de su familia.

Ahora el objetivo de Huneeus es que el estudio Morales y Besa, especializado en registro de marcas y donde trabaja su hijo Alejandro, haga una defensa gratuita por la marca registrada ante el Instituto Nacional de Propiedad Industrial, dependencia del Ministerio de Economía chileno.

Según refiere El Mercurio de Chile, el escritor cree que la misma frase ya habría sido inscrita, ya que se encuentran otras siete solicitudes relativas al caso del yacimiento, como "refugio 33", "refugio los 33", "los 33" y "33 mineros".

En general se trata de empresas dedicadas a la venta de vinos y licores, cereales y pan, entre otros.

También se supo que han sido solicitados dominios como: "www.estamosbienenelrefugiolos33.cl", "Los33.cl", "capsulafenix.cl", y más.

Consultado a Huneeus sobre qué gana promoviendo esta iniciativa legal respondió: "Nada más y nada menos que defender el derecho de autor. Que nadie haga un uso indebido. Es mi cruzada para que otros también hagan creaciones del intelecto. Esa frase es una obra de arte y no se pudieron elegir mejores palabras. Usar la sesera da plata".

Quien sí tiene qué ganar -dijo- es el minero José Ojeda, ya que podría explotar comercialmente su frase, ya sea con la fabricación de productos o con la recepción de ganancias por la cesión de la frase a diversas empresas.

El Mercurio menciona que a partir del 22 de agosto, día en que se supo que los mineros estaban con vida, la popular frase ha sido impresa en poleras, carteles, banderas, tazones, publicidad y hasta en un cuadro que el Presidente Sebastián Piñera ha regalado como recuerdo en su primera visita oficial a Europa.