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Los médicos del hospital de Copiapó evaluaban hoy cuántos de los 30 mineros rescatados en la mina San José que aún siguen hospitalizados pueden ser dados de alta hoy.

Ayer por la noche, cuando recibieron el alta tres, Juan Illanes, Edison Peña y el boliviano Carlos Mamani, el único extranjero del grupo, se dijo que unos veinte mineros probablemente iban a abandonar hoy el hospital.

Sin embargo, el subdirector médico, Jorge Montes, habló hoy de "no menos de diez", además de destacar la recuperación que han experimentado los trabajadores, que estuvieron 70 días a 700 metros de profundidad a causa de un derrumbe y fueron rescatados entre el martes y el miércoles en una operación que salió perfecta.

Montes dijo que al término de una nueva ronda de visitas, los médicos podrán determinar la cantidad exacta de altas.

"La situación hoy es bastante satisfactoria, todo ha salido como estábamos esperando dada la condición mostrada por los pacientes. Todavía se está produciendo la visita médica, por lo tanto no tenemos un número exacto, pero estimamos que no va a ser menor de diez mineros", precisó.

"Se han despejado bastantes problemas desde el punto de vista médico. El problema respiratorio de un paciente en particular y el problema oftalmológico de otro paciente están absolutamente manejados y no van motivar una estadía prolongada en este hospital", sostuvo el facultativo en una rueda de prensa.

Indicó además que el rescatado número dos, Mario Sepúlveda, está siendo evaluado por el equipo de salud mental del hospital.

Sepúlveda, que era el "animador" en los vídeos que los atrapados grabaron en la profundidad, se vio muy excitado al salir a la superficie desde el fondo de la mina, de donde trajo piedras para regalar a las autoridades y los socorristas.

También, como un jefe de barra deportiva, dirigió un masivo "¡Cheacheí!", grito emblemático de los hinchas del fútbol, bromeó a diestra y siniestra y tras el primer chequeo médico, fue el primer rescatado que hizo declaraciones, señalando su deseo de ser tratado como "un trabajador".

Alberto Iturra, coordinador de los psicólogos que asesoraron a los mineros durante el prolongado encierro y el proceso de rescate, dio a entender, sin entrar en detalles, que lo de Sepúlveda puede ser un efecto del estrés y del agotamiento.

Los mineros salieron de la profundidad "muy agotados y cuando uno está agotado la sensibilidad aumenta casi al máximo y las tolerancias bajan a casi el mínimo", dijo.

"Ellos necesitan un periodo de descanso y de adaptación. Tienen que superar exitosamente este proceso de recuperación, pero en general todos ellos lo van a conseguir exitosamente", añadió.

El jueves, tres de los mineros, Juan Illanes, Edison Peña y el boliviano Carlos Mamani fueron los primeros en abandonar al hospital de Copiapó.

-EFE-