Una vez instalado este software en el dispositivo electrónico, el programa permite activar la cámara, tomar fotos, avisa la localización de las personas y registra todo lo que se escribe y se busca en internet. | Fuente: AFP/Foto referencial

Hace un poco más de un año, una mujer terminó la relación con su pareja. Pensó que nunca más lo volvería a ver; sin embargo, desde entonces comenzó a encontrárselo en lugares específicos que solo ella sabía. Por un momento le pareció una desagradable coincidencia, pero pasaron los días y se cruzaba más seguido con su expareja.

La mujer se dio cuenta que su expareja sabía todo lo que hacía, dónde iba, con quién hablaba y qué correos enviaba. Estos hechos llegaron a sumirla en temor y vulnerabilidad que la obligaron a denunciar su caso a la comisaría de Mossos, en Cataluña, España.

Entregó su celular y su laptop para un análisis pericial. Grande fue su sorpresa cuando la Policía le dijo que su expareja le había instalado un software espía en sus dispositivos electrónicos para seguir al detalle todos sus pasos.

Según la información recogida por El País, a través de fuentes policiales, el hombre de 30 años procedente de La Seu d'Urgell, un municipio español en la provincia de Lérida, instaló el programa Hoverwatch. “Se enmascara como un control parental y cuesta unos 30 euros al mes”, asegura la Policía.

Una vez instalado este software en el dispositivo electrónico, permite activar la cámara, tomar fotos, avisa la localización de las personas y registra todo lo que se escribe y se busca en internet. Esta era la respuesta de por qué su expareja tenía conocimiento de sus conversaciones privadas.

“Iba a hacer gestiones con alguien relacionadas con un negocio que tenía, y veía o se cruzaba con su exmarido. Cuando ella preguntaba cómo sabía esos detalles, él le decía que se lo contaban los que creían que eran sus amigos”, detalló a El País, el subinspector César Jou, responsable del área de investigación de Mossos.

En un primer momento, la mujer creyó que sus amigos cercanos eran quienes filtraban a su expareja los detalles de sus actividades, lo que provocó su alejamiento de su entorno social más cercano. Un día se quedó a dormir a la casa de una amiga, a quien le pidió que no le comentara a nadie; sin embargo, al rato recibió una llamada de su expareja que le dijo conocer donde se estaba quedando.

El País recogió las declaraciones del abogado especialista en delitos informáticos, Carlos Sánchez Almeida, quien explicó que este tipo de programas de control parental tienen varios vacíos en su aplicación. “Incluso el control parental se permite solo en circunstancias excepcionales. El problema, sobre todo en temas de pareja, es que mucha gente se piensa que es lícito”, precisó.

Pese a que es difícil detectar el software, la investigación policial logró determinar que el sujeto gestionaba el programa a través de un correo electrónico. “No hay ningún icono ni nada que se pueda ver, requiere ese tipo de análisis para saber que está ahí”, señalan.

La Policía logró detener al sujeto quien será acusado por los delitos contra la intimidad y la vulneración al derecho al secreto de las comunicaciones. Estos delitos que tienen una pena de hasta cuatro años de cárcel.


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