Saif al-Islam Gadafi, de 53 años y otrora heredero del régimen, murió este martes tras el asalto de cuatro individuos armados a su vivienda en Zintan, en medio de la persistente inestabilidad en Libia.
Saif al-Islam Gadafi, hijo del derrocado dictador libio Muamar Gadafi, fue asesinado este martes por cuatro hombres armados que irrumpieron en su residencia en Zintan, a unos 140 kilómetros al suroeste de Trípoli, capital del país, según confirmó Abdullah Othman, su asesor político y jefe de su equipo.
Othman, quien inicialmente anunció el fallecimiento sin detalles, precisó posteriormente al medio local Al Ahrar que los atacantes desactivaron los sistemas de alarma y vigilancia antes de asesinar a Gadafi en lo que su entorno describió como un "cobarde y traicionero" ataque.
Fuentes cercanas y medios libios indicaron que los agresores huyeron tras el hecho. Mientras que las autoridades no han identificado aún a los responsables ni los motivos del asesinato.
La Fiscalía libia anunció la formación de una comisión que se trasladará al lugar para investigar las circunstancias del crimen, interrogar a personas de su entorno y esclarecer los hechos.
Saif al-Islam (53), considerado durante años el principal sucesor de su padre -quien gobernó Libia con mano de hierro durante 42 años hasta ser derrocado y asesinado en 2011 durante la revolución-, había vivido en la clandestinidad en Zintan desde su liberación en 2017 tras años de detención por milicias locales.
La Corte Penal Internacional emitió una orden de arresto contra él en 2011 por presuntos crímenes de lesa humanidad durante la represión de las protestas.
En 2015, un tribunal de Trípoli lo condenó a muerte por el uso de la violencia contra manifestantes, sentencia cuestionada por facciones rivales y que nunca se ejecutó.
En 2021 intentó presentarse a las elecciones presidenciales libias, pero su candidatura fue rechazada por las autoridades electorales, y los comicios terminaron suspendidos.
Su muerte, en un contexto de fragmentación política y rivalidades armadas en Libia, cierra un capítulo clave del legado del clan Gadafi.