Ejecutado el hombre que asesinó a una joven para que no denunciara que tenía un laboratorio de metanfetamina

Justen Hall, de 38 años, se ha convertido en el octavo prisionero en el estado de Texas en ser ejecutado en lo que va del año.

Justen Hall, de 38 años, había sufrido de trastornos mentales cuando era pequeño. | Fuente: The Mirror

Este miércoles, en Texas, el ciudadano estadounidense Justen Hall (38) fue ejecutado en la penitenciaría de Hunstville tras ser condenado a la pena capital, convirtiéndose así en el octavo prisionero en el estado de Texas en morir bajo esta regla. A Hall se le condenó por el asesinato de Melanie Billhartz, ocurrido en octubre del 2002, a quien mató por temor a que denunciara que él manejaba un laboratorio de metanfetamina en El Paso.

Este es tal vez el crimen más polémico que cometió Hall; pero no el único: el 10 de abril del 2002, Hall acudió a un bar gay ubicado en el centro de El Paso, un lugar que solía frecuentar. Ahí conoció a Arturo Díaz, un joven de 28 años con quien fue visto al abandonar el lugar. Su cuerpo sin vida fue encontrado después de varios días en Anapra Road. Llevaba ropa de mujer y una herida de bala en la espalda.

Pocos días después de este crimen, Hall fue detenido bajo la acusación de portar armas ilegalmente, sin embargo, fue puesto en libertad luego de pagar la fianza. Dos días después fue capturado nuevamente, esta vez por el asesinato del joven que conoció en un bar, a quien disparó, según sus propias palabras, por su orientación sexual, por lo que fue considerado un crimen de odio.

A Hall no le faltaba dinero, fue así que cuando lo detuvieron por segunda vez pagó la fianza de 75 mil dólares para salir en libertad hasta que se celebrara la audiencia. Libre, Hall pasó a vivir en la casa de un conocido que producía metanfetamina. Al poco tiempo, Melanie Billhartz (29) y su novio Ted Murgatroyd llegaron a la vivienda.

Hall, quien era el líder de la pandilla que comercializaba drogas sintéticas, fue testigo de una pelea entre Melanie y su novio, a quien amenazó por denunciarlo por agresión. En este escenario, Murgatroyd y Hall planearon qué podían hacer para evitar que Melanie interpusiera una denuncia y la policía encontrara su laboratorio de metanfetamina. Entonces, Hall le propuso a su compañero asesinar a la joven de 29 años.

EL PLAN

Hall sugirió a Billhartz dar un paseo en su camioneta, y la condujo hasta las afuera de El Paso. Ahí, la ahorcó con un cable eléctrico y guardó su cuerpo para llevarlo de vuelta al laboratorio. Junto a Murgatroyd le cortaron los dedos antes de enterrar su cadáver en el desierto, pero su desaparición no sería tan simple. A poco tiempo,Murgatroyd fue interrogado por la desaparición de su novia y este señaló a Hall como autor del crimen.

En un principio, el asesino negó haber asesinado a la novia de su amigo, pero luego terminó confesando. La hermana de Billhartz, por su parte, reveló que su hermana había estado involucrada en el mundo de las drogas, en el que se sumergió luego de que su madre perdiera la batalla contra el cáncer.

Así, en el 2005, un juzgado en El Paso condenó al asesino a la pena capital. A pesar de que su abogado solicitó varias apelaciones, Hall pidió que procedieran a ejecutarlo. En el 2016, Hall envió una carta al tribunal reiterando su deseo de que se le aplique la pena capital, debido a que era “100% incompetente”. Por último, a las 6:32 del último miércoles, Hall pasó a ser el octavo recluso que ha sido sometido a la pena de muerte en este año en Estados Unidos.

Melanie Billhartz (29) en el año 1999. | Fuente: The Mirror
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