Estados Unidos: Madre es sentenciada a siete años de cárcel por inyectarle heces a su hijo con cáncer

La mujer fue arrestada en Indiana, luego de que personal médico captara con videovigilancia que ella le inyectaba material fecal a su hijo vía intravenosa.

La mujer mintió en su primera declaración y aseguró que le inyectaba agua a su ijo. | Fuente: elsmagnifics.com | Fotógrafo: ariadna creus

Una joven madre fue sentenciada a siete años de prisión, luego de que se comprobara que inyectó heces por vía intravenosa a su hijo de 15 años, mientras este recibía un tratamiento contra el cáncer, en el Hospital Riley para Niños de Indianápolis.

Al salir de prisión, Tiffany Alberts cumplirá con cinco años adicionales de libertad condicional, según indicó el portavoz de la Fiscalía del Condado de Marion, Michael Leffler, a la CNN.

La mujer fue declarada culpable de seis cargos de agresión agravada, además de un cargo de negligencia, durante el juicio que se llevó a cabo en setiembre del 2019. En la audiencia también se le declaró inocente de un intento de asesinato.

Según los documentos del Tribunal Superior del Condado de Marion, Alberts colocó a su hijo adolescente en “una situación que puso en peligro la vida y la salud del dependiente”.  

En su defensa, la mujer aseguró que inyectó materia fecal en su hijo para que lo trasladaran de la unidad de cuidados intensivos a otra unidad en la ciudad de Riley, en donde ella presumía que el tratamiento era mejor.

El menor venía recibiendo un tratamiento para tratar su leucemia desde agosto del 2016, según la declaración de su madre al condado de Marion. Tras ser dado de alta, regresó días después con fiebre, vómitos y diarrea.

Al realizarle análisis de sangre, los médicos detectaron la presencia de organismos que usualmente se encuentran en las heces y que le causaron una infección bacteriana y sepsis. Ambas no se pudieron explicar con una evaluación médica, por lo que el personal médico empezó a monitorear su habitación con videovigilancia y lograron detectar a su madre cuando le inyectaba una sustancia.

En un inicio, la mujer indicó a los investigadores que le inyectaba agua, debido a que la medicina que le colocaban “le quemaba”, no obstante, más tarde admitió la verdad y confesó haberle inyectado su propio materia fecal, que era guardada en una bolsa de regalo en el baño de su habitación.

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