Anne McClain voló más de 800 horas de combate en la Guerra de Irak. | Fuente: Instagram

Cuando Summer Worden, una exagente de inteligencia de la Fuerza Aérea norteamericana descubrió que alguien había usado su nombre y contraseña para ingresar sin su permiso a su cuenta bancaria, decidió iniciar una meticulosa investigación que la llevó hasta el espacio. Este podría ser el primer caso de delito penal cometido en el espacio que investiga la NASA.

La historia comenzó en 2018 cuando Summer Worden le puso fin a su casamiento de cuatro años con Anne McClain, una reconocida astronauta de 40 años.

Summer y Anne tienen un hijo de seis años concebido mediante fertilización in vitro. “Es un niño extrovertido y carismático y todos los que interactúan con él se enamoran (…) él es mío biológicamente, lo tuve sola", dijo Worden al diario The New York Times.   

Worden solicitó al banco que le enviará información sobre la computadora desde la cual accedieron a su cuenta online y descubrió que el equipo se conectaba desde una red de la NASA. "Aunque sabía que las cosas no andaban bien, me dejó anonadada que llegara tan lejos", dijo.

Summer Worden presentó una queja contra su expareja a la Comisión Federal de Comercio. La astronauta respondió a través de su abogado, que estaba monitoreando las finanzas aún entrelazadas de ambas y que quería asegurarse de que hubiera suficiente dinero para pagar las cuentas. Negó haber incurrido en algo indebido y expresó su voluntad de cooperar totalmente.

Antes de su separación, McClain había proporcionado ayuda financiera al hijo de Worden. Anne retornó a la tierra el pasado 24 de junio y fue sometida a un interrogatorio bajo juramento ante el inspector general de la NASA. Ella es investigada por robo de identidad y de acceso ilegítimo a los registros privados de su expareja.

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