El amor nos separará: a 42 años de la muerte de Ian Curtis, líder de Joy Division

El 18 de mayo de 1980, Ian Curtis, vocalista de Joy Division, se convirtió en leyenda. Con solo 23 años, había logrado definir un sonido que influenciaría a cientos de bandas alrededor del mundo. A 42 años de su muerte, su partida sigue alertándonos de los peligros de la depresión

Joy Division en la mítica azotea donde grabaron el videoclip de
Joy Division en la mítica azotea donde grabaron el videoclip de "Love Will Tear Us Apart" | Fuente: Facebook Joy Division

El pasado 18 de mayo, se cumplieron 42 años de la trágica partida de Ian Curtis, legendario vocalista de la banda Joy Division, una de las iniciadoras del post punk a nivel mundial.

Aunque se suicidó cuando apenas tenía 23 años, su vida fue mucho más que la tragedia que se puede suponer tomando en cuenta sus últimos días. Ian Kevin Curtis fue un poeta, un compositor excelente y un genio musical vanguardista que, quizá, nunca supo cómo pedir ayuda.

Punk adolescente y primera banda

Ian Curtis vivió su adolescencia por los años en que el punk comenzaba a desbordarse en la convulsionada Inglaterra de principios de los 70. De personalidad introvertida pero con ánimo rebelde, no dudaba en pasear por las calles de su natal Mánchester con la palabra “Hate” (odio) escrita con pintura naranja en su casaca.

Fue también por esos años en que conoció a quienes serían sus compañeros musicales durante su vida. En un concierto de Sex Pistols de 1976 coincidió con Bernard Summer y Peter Hook, quienes luego le dijeron que estaban formando una banda inspirada en el sonido de los Pistols. Un año después, se les unió Stephen Morris, quien luego de una audición, se sumó como baterista.

El primer nombre del grupo fue Stiff Kittens, aunque luego cambiaron a Warsaw (Varsovia) por la canción “Warszawa” de David Bowie y por la afición de Curtis con la Segunda Guerra Mundial. En mayo del 78 entran al estudio de grabación, pero no quedan satisfechos con los resultados. Ian buscaba algo más en el sonido del grupo, algo que vaya acorde con su voz de barítono y que reflejara, más auténticamente, su visión del mundo.

Es así como el grupo decide intentarlo una vez más y cambian su nombre a Joy Division, en alusión al grupo de esclavas sexuales judías que tenían los nazis en los campos de concentración y que aparecen en la obra “La Casa de las Muñecas” de K-Tzetnik.

A partir de aquí, comienza la leyenda.

 

 

Con la incorporación del baterista Stephen Morris, la banda queda conformada en 1978
Con la incorporación del baterista Stephen Morris, la banda queda conformada en 1978 | Fuente: Facebook Joy Division

Artífices del sonido oscuro

Rob Gretton, mánager de la banda en ese entonces, logra contactarlos con el naciente sello independiente Factory Récords fundado por Tony Wilson quien, al ver el tremendo potencial del grupo, decide ficharlos y meterlos nuevamente al estudio. Y es aquí donde entra a tallar el siguiente responsable del sonido único, en ese entonces, de Joy Division: Martin Hannett.

Fue Hannett quien, harto del clásico sonido del rock, propone (o impone, según se vea) los efectos de eco, reverberaciones, y texturas sombrías que, junto a la voz desesperada y atonal de Ian, se transformaron en esa obra de arte nihilista, trágica y oscura que es Unknown Pleasures, el primer disco del grupo, lanzado en 1979.

No pasó mucho tiempo para que el álbum se convirtiera en todo un éxito en el circuito underground. Con la icónica portada de Peter Saville y clásicos como "Shadowplay", "She’s Lost Control" y "Disorder", el LP comenzó a atraer las miradas de los críticos musicales pese a que no tuvo ningún single en la radio.

A pesar del naciente éxito, Ian Curtis comenzaba a ver su vida privada resquebrajarse. Con un cuadro de depresión galopante, su esposa, Deborah, embarazada, y las responsabilidades de ser frontman de una banda con muchas ambiciones parecían sumergirlo cada vez más en una desesperación silenciosa.

Además de esto, Curtis comenzó a presentar ataques de epilepsia que se hacían cada vez más frecuentes. Esta situación lo llevó a pasar las noches sentado para evitar convulsiones severas, y también se manifestó en su “peculiar” forma de “baile”, mientras interpretaba las canciones desesperadas y rabiosas de la banda.

 

El amor nos separará

En agosto de 1979, Ian conoce a la periodista musical Annik Honoré e inicia una relación extramatrimonial con ella. Esto terminó por dinamitar su relación conyugal con Déborah. Pese a la culpa y el dolor personal de Curtis, la banda parecía encumbrarse y, en mayo de 1980, se preparaban para su primera gira estadounidense. Joy Division parecía despegar.

Sin embargo, algo que sus compañeros de grupo desconocían entonces era que Ian había intentado suicidarse con una sobredosis de fenobarbital, a pocos días de finalizar la grabación de su segundo LP, Closer.

Según una cronología elaborada por el periodista musical Tom Taylor, el 18 de mayo de 1980, Ian y los demás miembros de la banda salieron a comprarse ropa, entusiasmados por el tour que iniciarían dos días después. Bernard Summer cuenta que, al pasar por un cementerio, hizo un comentario relacionado a no querer terminar en una lápida. “Claro, quien querría eso, ¿no?”, fue la enigmática respuesta del vocalista.

Por la noche, Curtis, solo en su casa matrimonial llena de recuerdos, puso el álbum “The Idiot” de Iggy Pop en el tocadiscos, juntó todas las fotos de su boda y de su hija en una mesa, y escribió su nota de despedida en la que reafirmaba su amor por su esposa y su pequeña, pese a la infidelidad reciente. Unas horas después, Deborah lo encontró sin vida.

Ian fue incinerado dos días después y sus cenizas fueron enterradas en Macclesfield, con la inscripción "Love Will Tear Us Apart" en su lápida, a petición de su esposa.

 

Legado

Describir el tremendo legado de Joy Division en el desarrollo musical de las últimas décadas no cabría en una sola nota. Bandas desde U2 hasta Interpol, pasando por Soda Stereo hasta Caifanes le deben mucho al legado de la banda de Ian Curtis (que luego se convertiría en los también enormes New Order).

Sin embargo, se pueden subrayar actos como los de ayer en que sus excompañeros de banda, Bernard Summer y Stephen Morris, estuvieron presentes en un evento del Parlamento inglés como ponentes de una charla llamada “Prevención del Suicidio: romper el silencio” que originalmente se iba a realizar para conmemorar los 40 años de la partida de Ian, pero que no se concretó por la pandemia.

“Originalmente, no pensamos que tuviera un problema de salud mental, pensamos que tenía un problema de epilepsia […] Sus letras estaban un poco en el lado oscuro, pero cuando Ian estaba con nosotros en el día a día, se reía mucho”, recordó Summer.

“El problema con Ian y con los hombres jóvenes con depresión es que estás poco a poco te vas encajonando y no sabes con quién puedes hablar”, decía Morris en el panel.

Quizá la partida de Ian, no solo sea motivo para lamentar la temprana pérdida de un ícono musical, sino para alertar de cómo puede verse el suicidio y buscar generar espacios de ayuda profesional y emocional frente a la depresión, enfermedad que todavía sigue siendo estigmatizada y desatendida por los sistemas de salud en todo el mundo.