RPP/ Yanet Reyes

Dicen que la fe mueve montañas y no se equivocan. Es una fuerza que te impulsa a hacer lo que para otros puede ser imposible. Tan imposible como llegar caminando hasta la cima de un cerro ubicado a aproximadamente 4 mil metros de altura sobre el nivel del mar.

Me refiero al cerro Llamog, ubicado en el distrito huarino de Cajay, región Áncash, donde se levanta la sagrada Cruz de LLamog de nueve metros de alto y 1.70 metros de ancho en cada brazo.

Hasta aquí, cada primer domingo de mayo, los devotos llegan en peregrinación desde un día antes para rendirle homenaje y acampar.

El procurador de Llamog, Melquiades Ascencios Anaya (62), cuenta que hace miles de años en el lugar existía una cruz rústica, bastante pequeña de tres metros de alto aproximadamente, que fue colocada por los pobladores del caserío Huayllabamba.

Aquella fue reemplazada por una cruz más grande y resistente a la humedad del ambiente, sin embargo, luego de nueve años, específicamente en diciembre del 2013 se desplomó.

Por esta razón, los devotos organizaron una colecta y fue así que el 13 de abril colocaron otra elaborada con madera pino oregón, valorizada en unos mil 500 soles.

Como han de imaginarse, trasladar la pesada cruz de 400 kilos no fue fácil. Para ello se contrató a 20 peones, quienes tuvieron que caminar seis kilómetros para llegar a la cima y colocarla.

Melquiades Ascencios es el encargado de convocar a los pobladores  de Cajacay, Huaripampas, Huancarpata, Huayllabamba, entre otros que acompañarán la procesión hasta la Santa Cruz de Llamog.

La partida se realiza el sábado desde el pueblo de Huancarpata. En medio de cantos y oraciones, los feligreses, acompañados del sacerdote y de las religiosas del convento de Huari comienzan su ascenso a la sagrada cruz, el mismo que concluye después de seis  horas.

Los devotos, entre niños,  jóvenes y personas de la tercera edad, se instalan en carpas y en la víspera del domingo queman fuegos artificiales. La celebraciones son animadas por danzas costumbristas al ritmo del cajón.

En el día central se desarrolla la celebración eucarística y posteriormente los asistentes participan de un almuerzo de camaradería, al término del cual, regresan a sus pueblos.

Ascencios refiere que los pobladores huarinos tienen mucha fe en la Cruz de Lamog y cuenta que cuando se excede el verano, es decir cuando se ausentan las lluvias y peligran los cultivos, los habitantes de Huayllabamba bajan la cruz pequeña que aún existe en el lugar a la capilla del pueblo y de manera inmediata se presentan las precipitaciones pluviales.

No importa la altura y lo largo que puede ser el camino si tu propósito es llegar a un determinado lugar, más aún si él representa una paz espiritual.

Por: Yanet Reyes

Lea más noticias de la región Áncash